La Mirilla
25 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Y de casco. Y del resto del uniforme y útiles propios del trabajo de bombero. A partir de ahora, todo ello será historia para Manuel Ferreira Vázquez, que para eso acaba de pasar a esa envidiable situación de jubilación jubilosa. Me dicen que los compañeros le van a echar de menos, y así se lo hicieron saber ayer No tanto por sus cualidades profesionales, que también, sino por las humanas. Las buenas relaciones que mantiene con todo el mundo quedaron patentes en la comida de despedida que organizaron sus colegas ayer en el bar Avión. No faltó ni el Tato. Bueno, sí. Pero porque el servicio tiene que estar permanentemente atendido, no por falta de ganas. Manuel Ferreira se sabe como nadie el orden de prioridades: primero los vigueses y después todo lo demás. No en vano, a pesar de la edad (65 espléndidos años), ha estado hasta el último momento en primera salida que, en argot bomberil, quiere decir al pie del cañón que dispara con más fuerza. A partir de ahora, la placa de plata que le regalaron sus compañeros le recordará a Manuel lo mucho que le aprecian. Eso. Tal vez por eso lo sea también de Galicia. El miércoles estuvo cenando en un conocido restaurante de Canido, donde tuvo oportunidad de dar rienda suelta al pecado de la gula, sobre todo en forma de percebes y camarones. La modelo, desde hace un tiempo más centrada en proyectos cinematográficos, repartió las 24 horas que pasó en Vigo entre placer y trabajo. El primero, al margen de lo gastronómico, incluyó un paseo por Montero Ríos, con parada y fonda en una de las terrazas. En cuanto al trabajo, Cristina tenía la encomienda de ofrecer una clase teorico-práctica a un grupo de jóvenes que se inician en el mundo de la pasarela. Les desveló algunos trucos y les hizo algunas recomendaciones que les vendrán muy bien si quieren hacer carrera. La última vez que vimos a Cristina Piaget en una pasarela en Vigo fue a finales del 2004, luciendo modelos de los nuevos creadores gallegos participantes en el concurso Tesoira. Desde entonces nos ha visitado varias veces más, sobre todo en su vertiente de actriz. No en vano uno de sus últimos trabajos lo hizo de la mano de Antón Reixa, junto a Pilar Sueiro y Javier Villaverde. Funcionario multifacético Que haberlos, haylos. Aunque Alfonso Rodríguez (Al Tesouro para los amigos) es, sobre todo, un culo cultural inquieto. Es cierto que cada día se gana los garbanzos en una oficina del Concello, como empleado municipal. Pero no lo es menos que en cuanto cada día ficha a las tres de la tarde, pone manos a la obra a su segunda, su tercera y, a ratos, su cuarta actividad (pintura, teatro, audiovisual...). Casi todo lo que tenga que ver con la craeción artística. Al Tesouro expone estos días su obra en el Centro Cívico de Teis. En paralelo está preparando el próximo montaje de Trasnada, el grupo de teatro del Concello. Una vez más, han elegido a su autor fetiche, Molière. En este caso con El médico a palos. Lo dicho, un todoterreno. Lo que importa (y en este caso de verdad), es participar. Hablo de Correr e andar, la primera prueba destinada únicamente a mujeres de cualquier edad y condición física. Se celebrará el domingo sobre una distancia de 5.200 metros, que es la distancia que separa Bouzas del Náutico. Las inscripciones podrán hacerse hoy en El Corte Inglés (sección de deportes). La iniciativa nace por obra y gracia de varias instituciones y firmas colaboradoras. El objetivo es potenciar el deporte femenino en la ciudad, en este caso desde una óptica lúdica, donde más que llegar primero lo que cuenta es llegar.