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PGOM, la pesadilla

VIGO

IN VICUS | O |

19 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

A PESAR de las miles de alegaciones, las protestas de los ciudadanos y, las críticas emitidas en todos los medios posibles, parece que la pesadilla del Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) sigue su curso para ser aprobado definitivamente. Un proyecto de ciudad elaborado por quien no la conoce en profundidad porque no «vive» en ella, manifiestamente inclinado a beneficiar a promotores yconstructores y, continuista en la tendencia de esperpento urbano en el que se ha convertido Vigo, va a ser el que se lleve a cabo sino se produce un milagro o, lo que es más factible, si un rayo de lúcida sensatez no lo impide. La falta de capacidad para dar un giro a la trayectoria abocada al colapso absoluto que nos lleva a tapar los pocos solares que quedan con torres absurdas, es muestra evidente de que el talento y la creatividad han desaparecido de la ciudad. Es tal la impotencia que se siente por la irracionalidad de lo que pretende ser la guía de desarrollo de Vigo que sino fuera porque realmente se quiere a esta ciudad, a uno le dan ganas de marcharse de aquí y no mirar hacia atrás. Desde la locura que pretende construir torres en uno de los puntos más elevados de la ciudad como es la Plaza de España, hasta el desperdicio que supone no aprovechar el margen izquierdo de Gran Vía para crear una zona de viviendas unifamiliares adosadas con amplias zonas ajardinadas que, permitan recuperar el agonizante entorno del Lagares y el Parque de Castrelos, todo huele a especulación, dinero negro y pingües beneficios que sólo llenarán los bolsillos de unos cuantos. Al paso que vamos, Vigo se parecerá cada vez más a un Tokio masificado que al hermoso proyecto de bulevares de Antonio Palacios.