Memoria de Vigo En las primeras décadas del siglo XX aún había grandes arenales en el casco urbano
17 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Samil se convirtió para los vigueses en la playa que deseaban para sí, aunque carecía de servicios, cuando desaparecieron los playales que existían en pleno casco urbano. Los rellenos se habían ido tragando San Francisco, en la zona de Picacho, junto al viejo cementerio; las playas de San Sebastián y Coia, también la de Guixar. Todavía en 1916 aparecía en un solvente plano de Vigo una gran playa en el Areal, que aun tardó en desaparecer. Cierto que algunos osados, cuando ni siquiera existía servicio de transporte, acudían a Samil, pero debían ser muy pocos. No obstante, sabemos que algunos fines de semana, allá por los últimos años del siglo XIX, se detectaba fuerte presencia de excursionistas ourensanos. Fue Julián Mogín, un coruñés que explotaba el Hotel Continental, situado al lado del Bahía, uno de los primeros en ofrecer sugerencias sobre la explotación de la playa. Corría 1915 y el hostelero pidió que Vigo se comunicara con Samil a través del tranvía, servicio establecido el año anterior. Buena vista tenía el coruñés, buena también para las armas, dado que era un excelente tirador, aunque su propuesta no se haría realidad hasta muchos años después. Mogín proponía además la construcción de una plaza de toros en el itinerario del tranvía a la playa. La ciudad ya había tenido para entonces al menos dos cosos taurinos, el último datado en 1896 y lo suficientemente importante como para figurar en la monumental historia de los toros que firmó Cossío. Todas las plazas posteriores fueron provisionales. Si el muro que se comió buena parte de la arena hace tres décadas, ha provocado sangre, sudor y lágrimas, ¿qué ocurriría de haberse desarrollado otros proyectos previstos para la playa? Antonio Palacios, el arquitecto porriñés que llevaba mucho tiempo predicando su concepción urbanística del Vigo futuro, luego fracasada, escribió hasta tres amplios artículos sobre el futuro de Samil entre finales de 1923 y principios de 1924. Alguno de estos trabajos animó a los munícipes a hacer suyas las ideas expuestas, pero esa velocidad para apuntarse a las soluciones no se tradujo en celeridad para ejecutarlas. Palacios proponía urbanizar la zona y crear una ciudad turística, que incluyera servicios tales como un casino, hoteles, club náutico, iglesia, etcétera. En lo que se refiere a la edificación había zonas de ciudad jardín y otras para construir en altura. El problema fundamental estaba en la comunicación entre Vigo y Samil. Ese fue el objetivo central de la campaña del diario El Pueblo Gallego en 1928. Ante la inmediata aprobación de un presupuesto extraordinario se defendía la inclusión en el mismo de 60.000 o 70.000 pesetas, para prolongar hasta Samil la carretera que entonces se construída entre Vigo y el matadero de Alcabre, instalación ésta, como es bien sabido, situada prácticamente encima de la playa, donde hoy está instalado el Museo del Mar de Galicia. Seguiremos.