Resaca del metal

VIGO

IN VICUS | O |

12 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

HOY, viernes se respira una tranquilidad inusitada en Vigo tras una semana de tensión. Y menos mal, porque con la huelga del sector del metal y sus manifestaciones diarias no sólo se paralizaron las áreas económicas e industriales de él dependientes sino a la ciudad en su conjunto. Los conductores fueron los que más sufrieron los atascos provocados por los grupos de obreros que bloquearon calles y plazas, sobre todo, aquellos que, cogidos por sorpresa, tuvieron que esperar horas antes de poder salir de la autopista y entrar en la ciudad. También se perjudicó gravemente a los transportistas que apenas pudieron cumplir con los repartos diarios. Y,evidentemente, se trastornó a su vez a miles de vigueses que tuvieron que retrasar o cancelar sus gestiones diarias. Una semana de pesadilla en la que la violencia fue incrementándose desde el primer día, hasta alcanzar su clímax el lunes. La fuerte presencia policial y la contundencia de su actuación, según testigos arrastrados por la masa trabajadora en desbandada, fue sumamente necesaria. Que se lo pregunten a los centenares de vigueses que tuvieron que refugiarse en locales y portales. Pero, al argen del trastorno, los destrozos y las pérdidas económicas empresarial es lo más destacable es el sabor amargo que se nos ha quedado a todos los vigueses en la boca por algo que se podría haber evitado. Conscientes de que las reivindicaciones de estos trabajadores estaban justificadas y de la fuerza que tienen cuando se unen para reclamar lo que creen que en justicia les corresponde, es difícil quitarse la sensación de indefención cuando un número elevado de personas frustradas se descontrolan así.