Reportaje | Nueva comandante en el «Cabo Fradera»
04 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?an tenido que pasar 43 años para que una mujer lleve el timón del Cabo Fradera . Ahora, la alférez de navío, Anita Sánchez Pandal, acaba de llegar a Tui para asumir la responsabilidad del patrullero, el único barco fluvial de la Armada. Esta joven asturiana, con tan sólo 35 años, atesora ya una dilatada experiencia profesional que le ha valido para convertirse en la segunda mujer española que accede al puesto de comadante de un buque de la Armada Española. Su último destino fue el patrullero de altura «Arnomendi», con base en Canarias, encargado de labores de inspección, vigilancia y apoyo a la flota española. Pero antes acumuló muchas horas de navegación en el buque Santander , el remolcador de altura Ferrol y el Castilla . Desde el pasado día 28 es la máxima responsable del P-201 Cabo Fradera , en el que navegará los dos próximos años, con una tripulación de seis personas. La nueva comandante desembarca con mucha ilusión. Fue el primer destino que solicitó, y le permite estar más cerca de su tierra natal. Pero además, según ella misma destacaba ayer, sus compañeros también se están encargando de que en Tui se encuentre a gusto. Ésta es la primera vez que patrulla por el río y parece que es bastante distinto a hacerlo en el mar. «Es interesante y entretenido, no puedes navegar por donde quieres, sino por el canal establecido y, en vez de guiarte por la carta náutica, tienes que hacerlo de manera visual», explica la comandante. Su labor consiste en recorrer el Miño, en la zona fronteriza, para comprobar que se cumplen los acuerdos de capturas, tanto de pesca como de caza, que existen entre los dos países. Pero también se dedican a otros cometidos, como operaciones de salvamento. De hecho, estos días están saliendo para intentar localizar al joven pescador que desapareció en Tomiño. En breve además, presidirá el bautizo de mar de más de medio millar de escolares. La elección profesional de Anita Sánchez Pandal fue toda una sorpresa para su familia, en la que no hay más marineros ni militares. Pero también entonces, cuando anunció que se presentaba a las oposiciones de las Fuerzas Armadas, poco después de que se levantara el veto a las mujeres, la apoyaron y respaldaron. Su intención entonces era ser piloto del Ejército del Aire, pero no pudo ser, según explicaba ayer, y terminó en la Marina. De eso hace ya casi 20 años de esfuerzo, tesón y trabajo que le han permitido formarse, viajar y, ahora, recalar en Tui. En su periplo también compartió experiencias con Esther Yáñez, que el año pasado se convirtió en la primer mujer comandante de España. La trayectoria de Anita Sánchez, que además estudia Ingeniería Técnica Naval, le puede suponer ahora que sea distinguida como teniente de navío, lo que equivale en la escala militar a capitán.