El Colegio de Enfermería solicita que el Sergas entregue a los pacientes, junto con la tarjeta sanitaria, un manual de buenos modales y que haya clases de urbanidad en los colegios
04 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Carlos Fernández Gómez es el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de la provincia de Pontevedra, que ha dado la voz de alarma sobre el ambiente que se está viviendo en los centros sanitarios en los últimos meses. -¿Qué está ocurriendo? -Hay un clima infernal de agresiones físicas, objetos de cristal arrojados contra el personal sanitario, insultos y comentarios despectivos constantes. -¿Se da en todos los servicios? -En algunos especialmente conflictivos como los de urgencias. -Usted califica la situación de acoso. -Las quejas reiteradas realizadas por los enfermos y otros trabajadores del sector sanitario nos indican que se trata de un mobbing encubierto practicado por los propios usuarios. -¿Cuales son las causas? -La gente no reclama por escrito y va almacenando tensión, un día y otro hasta que revienta por una tontería. -¿Qué se puede hacer para educar? -Vamos a trasladar a la consellería de Sanidade una serie de propuestas orientadas a fomentar las buenas formas entre la población que acude a los centros de salud. Entre estas medidas estaría entregar junto con la tarjeta sanitaria un manual de buenas maneras y colocar carteles en los centros que apelen a la compostura y buen comportamiento de los pacientes. -¿Y a edades más tempranas? -Hay que intentar que en las escuelas se imparta una cultura de la buena educación, clases de buenos modales. Ahora vemos que incluso en los institutos se están produciendo cantidad de problemas. -Parte de las quejas son porque la gente se impacienta porque tardan en atenderle o porque le dan cita para dentro de muchos meses. -Hay una aureola de crispación por las listas de espera pero éstas no son competencia de los profesionales sanitarios. Esperar seis mese o un año a que te atiendan crispa a cualquiera y hay gente que entra a la consulta mordiendo, pero no es solución. -A veces las reclamaciones no resuelven gran cosa. Se recibe como respuesta una carta amable al cabo del tiempo y poco más. -Hay que crear unos cauces para que las quejas se resuelvan con eficacia y respetando las normas. Hay que reconocer que Vigo es una ciudad conflictiva, con un tráfico y urbanismo que generan tensión.