CONTRASTES | O |
27 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.MÁS que relación alcanzable, son casi legión los artistas plásticos noveles, cualquiera que sea su edad, ya que, como acaeció con Gauguin, los hay que inician su tarea casi doblado el medio siglo de edad. Así, han de buscar cualquier local donde exponer sus obras, porque las salas institucionales y galerías privadas no son suficientes. Y es de agradecer que bares, cafeterías y «pub» les den esa oportunidad. Así acaece con la vinoteca Cabernet, en Elduayen, donde un quinteto de nuevos plásticos muestran sus trabajos, deseosos de un primer contacto con el público que les permita saber cómo es recibido su arte. Hemos visto inquietud, imaginación y hasta talento en las pinturas de Antela, Angel Guitián, Xerva, Valeiras y Cuqui Barreiro. Desede el bodegón clásico, aunque simplificado y enfatizando el procedimiento de pintura, simple y enérgico a un tiempo, de Valeiras, hasta el excelente dibujo y el mundo de ensoñación de Cuqui Barreiro, cuya paleta es delicada, en ocres y sienas intimistas, pasando por el neo cubismo un tanto identificado ya con el constructivismo y el «dadá» de Antela, cuya fantasía cromática casi agresiva y la capacidad de seleccionar referencias para introducirlas en ambientes propios, dan a su pintura una gracia especial muy años de entreguerras, allá por los treinta del siglo pasado, cuando el expresionismo alemán alcanzaba cotas de categoría mundial, luego tan denostadas como decadentes y rechazables por el siniestro Hitler, al fin tan mal pintor como megalománico y esquizofrénico. Faltan concursos y oportunidades para que los noveles puedan darse a conocer. Debería el Concello resucitar su antaño popularísima exposicion al aire libre en la Plaza de la Princesa, menos costosa que cualquier grupo «pop» y que tan fructífera fue con los alcaldes Portanet y Ramilo. Por fortuna, hemos recobrado «Arte xoven galega», trampolín para firmas hoy hechas, por generosidad de unos grandes almacenes. Pero hacen falta más y más frecuentes. De otro modo, se perderán indudables talentos que prestigiarían a Galicia.