Las buenas compañías

La Voz

VIGO

GUSTAVO RIVAS

La Mirilla

26 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Se acabó el de El Quijote, pero hay más. Por ejemplo, donde han empezado a celebrar que ya van por tan añejo aniversario es la Compañía de María. Aunque para asistir a los actos centrales de la conmemoración no habrá más remedio que trasladarse a Burdeos, por aquello de que fue la ciudad en la que Juan de Lestonnac fundó la orden, en el colegio de Vigo también preparan un programa especial. La celebración jubilar, que se inició este mes, se prolongará hasta el 2008. Pues por tiempo no va a ser, así es que los programadores van a ganarse el sueldo. Cuentan que, sobre todo, pretenden «hacer memoria agradecida de estos cuatro siglos de vida y acoger los desafíos y llamadas de este tiempo en cada realidad». Que no es poco. Pues que se les cumpla el deseo. Sabores de Galicia Al menos al 50%. Es la norma de Lareira, la asociación que agrupa a cerca de 40 restaurantes, la mayoría gallegos, pero también valencianos, catalanes, madrileños y andaluces. Todos se ven las caras una vez al año. Y ya toca, así es que Carlos Lemos (Las Bridas), que ejerce de presidente, anda estos días ultimando el programa. Se van a recorrer la Comunidad prácticamente de punta a punta, con paradas especiales en la Ribeira Sacra, donde se darán un baño (figurado) de vino, y en Soutomaior, donde una romería tradicional pondrá punto y final al encuentro. Los de aquí, por supuesto, pero los hosteleros que llegan de allende el Padornelo, están familiar o sentimentalmente vinculados a Galicia. Es la norma para pertenecer a Lareira. La otra es que al menos la mitad de los platos de sus respectivas cartas tienen que tener acento gallego. Por eso procuran tender todos los puentes posibles con esta tierra. Ellos sí que saben. Carambola futbolística Qué razón tienen los filósofos del que llaman deporte rey cuando dicen aquella frase tan socorrida de que el fútbol es así. Sin ir más lejos se están dando cuenta de ello en Tui. Acaba de nacer allí la Peña Barça. Para inagurarla como Dios manda, sus responsables pensaron en una cena a la que, entre otros, acudiría (acudirá) Joan Laporta, que para eso, además de ser presidente de su club favorito, lo es también de la peña en cuestión. Pero cuando las cosas se complican, pues se complican (otra filósofa). En resumen que cenar, piensan cenar, pero no saben cuándo. Y la culpa no es del cha-cha-chá, sino de que el pasado fin de semana cayeron chuzos de punta en Sevilla (nunca llueve a gusto de todos) y no quedó más remedio que suspender el partido Sevilla-Barcelona con lo que, de rebote, a saber cuándo se jugará el Celta-Barcelona. Está visto que no se pueden hacer planes. Porque el encaje de bolillos (me río yo de las expertas de Camariñas) es el siguiente: En el supuesto de que ayer perdiera el Barcelona (cuando escribo ésto la pelota aún rueda por el campo), la cena será el 2 de mayo, pero si ganó y hoy también lo hace el Sevilla, será el 6. No se descarta incluso una tercera fecha, aunque en este caso las razones serían de logística. A la vista del galimatías, lo único que tengo claro es que lo más probable es que quién sabe.