Crónica | Misa multitudinaria Cerca de diez mil personas acuden a la celebración del final del sínodo diocesano en un acto concelebrado, en el Ifevi, por el Nuncio Apostólico y todos los obispos gallegos
18 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?l padre Alberto Cuevas tuvo que echar mano de todo su ingenio para tranquilizar al rebaño. Pocas eran las sillas y muchos los creyentes. «Quienes no tengáis silla ofreced vuestro cansancio como un sacrificio, y quienes la tengáis podéis poner en práctica la caridad cristiana y cederla a mitad de acto a quien no la tenga», propuso el sacerdote a través de la megafonía. La idea no era mala y podía ser una solución al éxito de convocatoria obtenido por el Obispado de Tui-Vigo en este amén al proceso sinodal que comenzó hace tres años y medio. La monótona música de órgano salmodiaba en el ambiente mientras se formaba una larga procesión de sacerdotes y obispos, presidida por el evangelio y por el Nuncio Apostólico, el lusitano Manuel Monteiro de Castro. «Una señora está angustiada porque ha perdido un echarpe que es un regalo familiar, si alguien lo encuentra que lo acerque a esta zona», dice, a través de la megafonía, un sacerdote, con el tono que sólo tienen los sacerdotes cuando hablan a través de un micrófono. Otra voz explica que la celebración de San José se traslada al lunes y que ayer, que era sábado, en realidad es domingo, cuestión que me deja inmerso en un mar de dudas. En cualquier caso, las más de diez mil personas que esperan el comienzo de la celebración eucarística siguen muy pendientes de todo lo que acontece porque el olor a incienso anuncia la llegada del grueso sacerdotal. Al órgano se le suma ahora las voces de las corales parroquiales participantes en el acto. El monje benedictino Odiló María Planás se encargó de componer la música para este acto. Lo hizo en su monasterio de Montserrat. Un estribillo continuo se prolongó el tiempo necesario hasta que la comitiva tuvo tiempo de alcanzar un improvisado altar. Un altar poco corriente porque si bien parece el escenario de una verbena (por su estructura metálica), está lleno de convicciones religiosas, no en vano, reunía a las imágenes del Cristo de la Victoria, la Virgen de A Franqueira y San Telmo. En galego El obispo de Tui-Vigo, José Diéguez, dio «a benvida» al representante del Papa y mostró su satisfacción por los resultados del sínodo que son las líneas que seguirá la Iglesia de Tui-Vigo durante los próximos años. Se acordó entonces monseñor Diéguez de San Pedro y su barca, para definir el porvenir católico en el sur de la provincia. Pocas veces se podrá ver tal cantidad de gente en el Instituto Ferial de Vigo, aunque la ocasión era propicia ya que no todos los días se concluye un sínodo. Concretamente, en la diócesis de Tui-Vigo no se celebraba ninguna reunión de este tipo desde hace trescientos años. Ya hacía falta introducir novedades.