Reportaje | Toponimia urbana En el Concello se abandonó la costumbre de nominar rúas con los nombres de las provincias españolas y así hay muchas que no figuran en el callejero local
06 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?ara el callejero vigués tampoco existe Teruel, ni Huesca, ni Cádiz. En realidad, para el rueiro vigués no existen veinticinco de las cincuenta provincias, más las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Aunque esta incompleta relación de la provincialidad española pudiera ser explicada por la ausencia de conexiones de la ciudad con estas provincias, lo cierto es que tampoco está muy clara la vinculación local con lugares como Granada, Soria o Badajoz. Lo curioso del asunto es que las variaciones que estableció el mapa autonómico a comienzos de la década de los ochenta, dejaron algunas duplicaciones como es el caso de la calle Santander y la calle Cantabria, aunque siempre puede decirse que en un caso la referencia es la ciudad y en el otro la comunidad autónoma montañesa, pero ya me dirán. Pero la imaginación de quien pone el nombre a las calles tiene su aquel. Por ejemplo, si de las ocho provincias andaluzas, sólo hemos otorgado dos al callejero vigués, pues recurrimos a Andalucía para solventar la carencia. El mismo método se ha utilizado para evitar carencias tan importantes como Santa Cruz de Tenerife o Palma de Mallorca. En sus lugares están las islas Baleares y Canarias. En otros casos, hubo adaptaciones a los aires democráticos que comenzaron a soplar tras el fallecimiento del generalísimo. Es el caso de la calle Toledo, que inicialmente fue denominada Alcázar de Toledo en recuerdo de la defensa que el comandante Moscardó realizó ante el ejercito republicano español. El cambio, además de simpático, cubrió una brecha importante ya que Toledo es la única representación de la comunidad de Castilla-La Mancha en el rutero vigués. Por el contrario, y salvo Galicia, la Comunidad Autónoma de Castilla-León es la mejor representada en la ciudad. Lástima que sólo hayamos dejado fuera a Ávila. América Mucha mejor memoria tiene el callejero con la América latina, quizá porque en este caso las relaciones con la ciudad son más que evidentes. Y no sólo históricas, porque el reflujo migratorio que se está produciendo, desde hace unos años, llegaría para que personas de cada una de las nacionalidades iberoamericanas pudieran poblar, casi en exclusiva sus respectivas calles (exagerando un poquito). Los más de mil quinientos argentinos que recoge el padrón municipal del año 2004 podrían repartirse a gusto entre las calles Buenos Aires y República Argentina. Colombianos y uruguayos son las dos nacionalidades que siguen a argentinos en el padrón de residentes de Vigo. Por partida doble también aparece Perú, que además del nombre del país también presenta el nombre del puerto de El Callao, donde el vigués Méndez Núñez soltó aquel rollo de los barcos hundidos y el honor, y no sé que más. Los únicos descuidos con Iberoamérica se producen con Costa Rica y El Salvador, naciones centroamericanas que no tuvieron defensores. Tampoco aparece en las calles viguesas la República Dominicana, pero sí su capital, Santo Domingo. No sé si por compensar, o por aquello de que fue colonia preciada que es necesario recordar, sí hay una calle en honor de Puerto Rico, hoy en día estado asociado a los Estados Unidos. El resto de las naciones que no son de habla hispana carecen de presencia en la nómina callejera.