EL PERISCOPIO | O |
01 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.. ¡Mira que da vueltas la vida! El Concello de Soto idea un día el Museo del Mar y convence a la Xunta para que lo pague. Después el PP gobernante obliga a la Zona Franca de su militante Egerique a asumir la factura y el mantenimiento del gafado edificio. Y cuando ahora López Peña quiere apartar del Consorcio ese cáliz y lo saca prácticamente a subasta, Concello (popular) y Xunta (sector nacionalista) pasan de no querer saber nada de la historia marina de la ciudad a hacer del museo el eje de una de sus estrategias político-electorales. . Y por eso, de ofrecerse por las puertas vendiendo un museo (que dicho sea de paso, en el Ministerio de Hacienda no entienden por qué depende de ellos) el delegado de Zona Franca ha pasado ahora a encontrarse con dos invitaciones para el baile: una de Corina , que hasta esta semana no mostró interés alguno por el museo y declinó incluso la invitación para abordar con la Xunta una gestión conjunta del centro, y la otra de la conselleira Ánxela Bugallo, perpleja y sin entender todavía la jugada. Necesitan realizaciones . Al final todo se reduce a que en poco más de un año la ciudadanía pasa examen en las urnas y Porro se ha dado cuenta de que el Museo del Mar es un trofeo fácil de ganar y además con una factura pagadera muy a largo plazo. Y es que ella tiene presente que le queda menos de año y medio para sumar, y lo ha reconocido a algunos empresarios: «Tengo que resistir, resistir ese tiempo como sea» dijo. Por eso el Museo ha pasado de ser un matadero a un tablero de juego, donde ella ha movido incluso hasta César Portela , en una simbólica jugada, dadas las evidentes relaciones del arquitecto con el Bloque.