La mitad de los 16 edificios declarados en ruina en el 2005 son del Casco Vello

VIGO

Más del 80% de los inmuebles de la zona tendrán que pasar este año la inspección técnica La oficina de rehabilitación ha recibido desde su creación 1.100 solicitudes

25 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

De las dieciséis tramitaciones de ruina de edificios que el Concello vigués gestionó el pasado año de toda la ciudad, la mitad corresponden al Casco Vello. En concreto, los ocho inmuebles se encuentran situados en la calle Ferrería, Perigos, San Sebastián, Hortas, Santiago, Poboadores, plaza de Argüelles y Elduayen. La situación de deterioro de los edificios del Casco Vello ha sido objeto de numerosos estudios en los últimos años. En el 2000 un trabajo de campo del Plan Comunitario desvelaba que en ese barrio existían 250 construcciones (más de 400 pisos) abandonadas por sus propietarios o en estado ruinoso sobre las que se hacía necesario intervenir. Entre las zonas más degradadas se incluían A Ferrería, situación que mantiene en la actualidad. Ese mismo año se daba a conocer un estudio efectuado en la Escuela de Arquitectura Gallaecia de Vila Nova de Cerveira con cifras desalentadoras. De los 300 inmuebles inventariados del Casco Vello, la mitad estaban en ruinas. La temida ITE La puesta en marcha este año de la Inspección Técnica de Edificios ha despertado preocupación entre los propietarios del barrio antiguo, donde la mayoría de los inmuebles son centenarios y con la estructura de madera, según explica el arquitecto vigués Jaime Garrido, quien destaca que el Casco Vello es una auténtica ruina. Los dueños de las viviendas temen que, dada la antigüedad y el estado de las mismas, no pasen la revisión, lo que les obligaría adoptar medidas para conservarlas. De hecho, se calcula que más del 80% de las construcciones de la zona tendrán que pasar la revisión este año. Desde su creación en el 2000, la oficina de rehabilitación ha recibido 1.100 solicitudes de los vecinos del barrio para arreglar otros tantos inmuebles, lo que ha significado un pequeño revulsivo, a falta de grandes planes de restauración por parte de las administraciones.