CONTRASTES | O |
17 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.TRATA usted de establecer comunicación telefónica desde una cabina callejera. Introduce unas monedas por la ranurita que le indican, total un euro o menos aún. El ingenioso aparato de la compañía antaño monopolista y ahora casi, todavía, en determinados aspectos de ese servicio, se traga su dinero sin permitirle hablar. Contrariado, repite la operación, suponiendo que es un fallo ocasional, y de nuevo se queda sin sus monedas. Y a la tercera, cuando sucede otro tanto, siente deseos de zapatear el ingenio de la tal compañía, porque, burla burlando, birlándole está, sin reclamación posible, lo que trabajo le ha costado ganar. Si a esto añade que cuando llega la factura domiciliada comprueba usted que repiten cargos por llamadas al mismo número, a la misma hora y con idéntica duración, lo que no permite dudar del error, y reclamando por ello le toman por el pito del sereno, aunque, eso sí, le atiende una señorita que hasta le da su nombre y le habla con voz suave e impersonal, como la que avisa en los aeropuertos, llegará usted a la conclusión de que, en vez de servirse de la empresa de toda la vida, aquélla que fue única y servicial, vale la pena experimentar si cualquiera de las alternativas, que tanto se anuncian, funciona un poco mejor o, por consuelo, algo menos mal. ¿Cuántos millones embolsa Telefónica por los millones de veces que al cabo del día se queda con moneda fraccionaria de los usuarios de las cabinas públicas? ¿Cuánto, también, opor duplicar conceptos de cobro en facturas que casi nadie revisa, por comodidad y en la lamentable creencia de que la compañía funciona bien y es honesta en su facturación? Es curioso que se persigan tantas cosas «de oficio», que se hable tanto de asistencia al consumidor y, al fin, concluyamos poco menos que consumida nuestra paciencia y mermados nuestros ingresos, parcos en la mayoría de los españoles, sin que parezca que en esta España de progreso y siglo XXI importe algo más que el menisco de Ronaldo y el concepto de nación, nacionalidad o región en textos en revisión.