«Es una zona difícil; aunque no es muy frondosa, hay muchos senderos», dice el piloto
14 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?a búsqueda de Águeda González mantiene en vilo y movilizada tanto a las fuerzas de seguridad como a decenas de voluntarios que rastrean el municipio de Baiona. Al frente de la investigación está la Guardia Civil, que ha puesto todos los medios a su alcance para intentar dar con el paradero de la joven sin que, hasta el momento, se haya confirmado la prevalencia de ninguna hipótesis sobre la desaparición. La prioridad del caso mantiene también desplegado en la zona al helicóptero de la Guardia Civil en la comunidad gallega, que tiene su base en A Coruña. Una valiosa herramienta que posibilita rastrear a vista de pájaro cada palmo del territorio. Dos expertos pilotos recorren la zona diariamente desde primera hora hasta que cae la noche, realizando una labor que, a pie, ocuparía a unos 60 hombres. «Se trata de un espacio relativamente difícil para trabajar, ya que hay numerosos senderos pero, la ventaja, es que no es una zona muy frondosa», afirmaban ayer. Desde el aire pueden observar, a una distancia mínima de 30 metros cualquier objeto o persona, aunque esté debajo de un árbol. De hecho, y pese a que son variadas las labores para las que se solicita su intervención, muchas de ellas, como en éste caso, se centran en la búsqueda de personas desaparecidas, bien sea por tierra, en el monte o en el mar. Estos guardias civiles tienen una amplia experiencia como pilotos y, durante sus años al frente de la nave han vivido situaciones y anécodotas de todo tipo. Una de las operaciones más «arriesgadas y singulares», relata uno de ellos, fue rescatar una res muerta de una zona de difícil acceso en el Parque do Xurés sobre la que se tenían sospechas de que padeciera el mal de las vacas locas. «Había que conseguir recogerla y transportarla a una zona donde pudiera ser analizada y además de peligroso era técnicamente muy complicado», explicó.