La Mirilla
10 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Excelente, por cierto. Eso sí, salvando el negro y feo nubarrón de la última semana de febrero. El caso es que aquella primavera, además de alterar la sangre alteró el mapa de los locales de ocio. Particularmente en la zona de Traviesas. Nacía «De catro a catro», un local con identidad propia que enseguida se convirtió en punto de encuentro de buena parte de la progresía viguesa. Amén de parada obligada de estudiantes a la salida de los institutos. Han pasado 25 años desde aquel 81, pero en el Catro parece haberse detenido el tiempo. Supongo que es por la estética, que sus propietarios han optado por no cambiar, ya que la clientela se ha renovado como la vida misma. Aunque, claro, sigue habiendo muchos fieles que mantienen su querencia por el local. Juan Rodríguez, uno de los dos paridores del proyecto (Manolo ya se jubiló, y dejó paso a Breogán Cabezas), ha ideado una celebración de aniversario bien cultural. En su línea. Pretende publicar un libro, que regalará a los clientes y que estará adobado con fotos del establecimiento. Aunque el aliño principal serán los relatos que firmen, entre otros, Pepe Cáccamo, Cid Cabido, Begoña Moa, Méndez Ferrín, Camilo Gonsar, María Xosé Queizán... Y que se encargará de maquetar Pepe Carreiro. También está previsto que colabore, en este caso con un dibujo, Ánxel Huete. Lo más peliagudo, confiesa Juan Rodríguez, está siendo dar con una joven promesa que ponga música a los poemas de Manuel Antonio. Porque para eso es el título del único libro que publicó en vida este marino de profesión y poeta de vocación el que da nombre al bar. También han pedido la colaboración de Médicos del Mundo, organización a la que piensan ceder la recaudación de un día. En esta línea solidaria, les han propuesto (a Médicos del Mundo) que traigan pintura africana para montar una exposición, subastar las obras y entregarles el dinero que se junte. Teatro, recitales y música de piano y violencello completarán el programa. Pues que sea por otros 25. Para empezar. El que contó ayer las suyas en la Casa del Libro fue Chano Rodríguez. El nadador vigués contó que no tiene un libro favorito (aunque escuchándole saqué otra conclusión), que le gusta leer todo aquello que le enseñe algo, o que le ayude en su vida cotidiana. Lo último que le ha interesado han sido sendos libros de Saramago (Ensayo sobra la ceguera), Chus Lago (Una mujer en la cumbre) y Baltasar Garzón (Un mundo sin miedo). Éste último le pareció particularmente didáctico. En cuanto a lo de tener un libro favorito, lo tiene. De lo contrario no metería siempre el mismo en la maleta cada vez que sale de Vigo: El Quijote. Pasaje a pasaje, se lo ha leído varias veces. Por cierto que pronto veremos en las librerías parte de la historia de su vida (la deportiva y la otra). De dar forma literaria a las vivencias que quiere transmitir (por invitación de Planeta) se encargará el periodista Ángel Orte.