Los Reyes sembraron Vigo de magia

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FOTOS: XOÁN CARLOS GIL

Una renovada cabalgata con catorce flamantes carrozas recorrió el centro de la ciudad eclipsándolo todo Miles de niños se volcaron en el recibimiento a Sus Majestades Un real despliegue comarcal Paraguas para la lluvia y el dulce Visitas a los que sufren Inspiración marinera en Bouzas

05 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Los Reyes Magos llegaron ayer a Vigo según lo previsto, desde Oriente, sin retrasos ni cancelaciones, gracias a que no venían ni en avión ni en tren, sino que se trajeron unas renovadas carrozas. Este año, el Concello se rascó su bolsillo (que es el nuestro), e hizo un esfuerzo por renovar la cabalgata que da la bienvenida a Sus Majestades, incorporando elementos nuevos a los clásicos e iluminando el centro de la ciudad con un gran despliegue de focos que engrandecieron el espectáculo. La lluvia amenazó con estropearlo todo poco antes de que el desfile empezase, pero afortunadamente no pasó de un chaparrón que volvió a recrudecerse al final. De todas formas, lloviese o no, los más expertos en cabalgatas saben que el paraguas, colocado en posición invertida, es el elemento imprescindible para pescar al vuelo los miles de caramelos que salen volando. La policía de gala, doce caballos, tres pequeñas crías de dromedario y un dragón volador de inspiración oriental realizado con globos, iban abriendo el desfile que, una vez más, dejó a los niños con la boca abierta y a los padres exhaustos. Detrás, grupos de animación, los gaiteiros de La Escuela Municipal de Danza con Polo al frente, payasos gigantes y pequeños, automóviles clásicos, coches de bomberos antiguos y ambulancias con las sirenas a todo trapo...y entre unos y otros, los adorados y adoradores Reyes. Los magos se entrevistaron con la alcaldesa en la Porta do Sol. La regidora, esta vez, en vez de pedirles cosas para Vigo, y en vista de que no sirve de mucho, prefirió rogarles por causas mayores, como los millones de niños enfermos y hambrientos que hay en el mundo. Los monarcas que pasaron por la ciudad dejando una estela de ilusión en miles de pequeñajos alucinados al verles, tenían unos razonables parecidos. Melchor, con el abogado vigués Rodolfo Hinrich; Gaspar, con el cronista social Josemi Rodríguez Sieiro, y Baltasar, con el también periodista Javier González Méndez. Pero no puede ser. Es la magia.