La Volvo aún no está zanjada

Alberto Magro VIGO

VIGO

Reportaje | La reforma interminable Las obras que la alcaldesa inauguró unos días antes de que la regata saliese de Vigo siguen abiertas dos meses después, a la espera de que se arregle lo que las prisas estropearon

03 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

La Volvo aún no está zanjada. Y no sólo es que la prueba deportiva no esté decidida. Ni que el Concello aún no haya aclarado cómo y con quién gastó los 17 millones de euros de dinero público que destinó a la promoción de la regata y a las reformas del centro. Poque además la Volvo no está zanjada en el sentido más literal, el de las zanjas: de las doce calles inauguradas días antes del comienzo de la prueba por la alcaldesa Porro, la mitad seguían ayer en obras, con alguna zanja, retoque o socavón pendiente de suturar. Las calles parecen así abocadas a ver cómo los agujeros y baches se cierran de verdad del mismo modo que en su día fueron inaguradas: por fascículos: un día una esquina, dos meses después la de al lado y, a la semana, un grupo de contenedores soterrados. Porque el Concello ha vuelto a cometer el mismo error de hace sólo dos meses. Entonces la premura sirvió para justificar que se cerrasen las zanjas unos días para abrirlas de nuevo cuando la regata pusiese rumbo al mundo, momento en el que el asfalto volvió a levantarse para cambiar los abultados contenedores verdes de toda la vida por otros más discretos. También se aprovechó para picar el hormigón que cubría las alcantarillas de las nuevas calles y provocaba graves inundaciones cada vez que el cielo soltaba lluvia sobre Galicia. Concluida la reapertura en zonas como Luis Taboada o la plaza de Compostela (donde aún ayer había operarios picando), ahora deberán repetir calamidad en otras como Carral o Marques de Valladares, donde casi han concluido la obra sin incluir los nuevos contenedores soterrados. Por lo demás, la reforma está en su apogeo en calles como Carral o Alfonso XII, donde los conductores y los peatones saltan cortes y zanjas a diario. Mejor va la cosa en la calle Marqués de Valladares: el Concello prometió tenerla lista antes de Navidades, y esta vez casi cumplirá, porque es posible que todos los detalles queden rematados antes Carnavales, más o menos cuando la regata mundial llegue a Australia.