CONTRAPUNTO
26 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.CHINA HA despertado. Las economías capitalistas se rinden a los pies de un mercado potencial de 300 millones de consumidores. La posibilidad de producir más y más a precios más bajos está llevando al textil, la automoción o la aeronáutica a instalarse en el desperezado imperio del sol naciente. Pero algo falla en el sistema de generación de riqueza de la vieja Europa cuando, en lugar de imponer y defender un modelo laboral, más o menos bueno, basado en unos derechos adquiridos, se sucumbe a la mentalidad del más por menos. La semana pasada, un bazar chino de Vigo buscaba empleada para trabajar los siete días de la semana, en horario de mañana y tarde, por 400 euros al mes. El pasado domingo de Navidad las tiendas regentadas por comerciantes asiáticos abrían sus puertas inmunes a la ley que vela por la competencia desleal. Es bueno que China despierte, pero en el siglo XXI no en el XIX.