IN VICUS | O |
16 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.NO puede sorprender a nadie que el Tribunal de Justicia comunitario haya dictado sentencia contra el Gobierno español por no proteger el ecosistema de nuestra hermosa ría. Si España no se caracteriza, ni mucho menos, por ser el país europeo más exigente a la hora de trabajar en beneficio de nuestro entorno, dentro de él, Galicia es quizás, una de las comunidades que menos castiga las agresiones al entorno. Basta echar un vistazo a las construcciones a pie de playa para comprobarlo. Pese a que en los últimos años se están aplicando una serie de medidas encaminadas a concienciar a la población sobre la necesidad de proteger el medioambiente imponiéndose, incluso, algunas sanciones ejemplares a los que más contaminan, lo cierto es que ni siquiera la aplastante realidad del cambio climático ha movilizado a la población como sería deseable y necesario. Este auto judicial es un «tirón de orejas» a nuestras autoridades para que se «pongan las pilas» y, en lugar de hacer tantas declaraciones institucionales, se dediquen a trabajar para restringir las actividades contaminantes, promover industrias limpias, regenerar nuestra ría, y, sobre todo, concienciar a la población, empezando por el sector empresarial. Reducir la contaminación no supone restringir el progreso sino incentivarlo. No es tarea fácil pero, cuanto más se tarde peor será la situación en la que se encuentren nuestras aguas. Si tenemos en cuenta el creciente tráfico marítimo y la cantidad de residuos derivados, tanto del consumo doméstico como del industrial, que se vierten poco o nada depurados, resulta sorprendente que siquiera haya moluscos que crezcan en nuestras aguas.