La Mirilla
05 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Y, sobre todo, por hacer lo que hacen, los voluntarios de Protección Civil de Vigo se adjudicaron el Salacot de honor , distinción creada por la Policía Local hace tres años. Con ella quieren reconocer a aquellas personas o instituciones que se signifiquen por hacer gala de unos valores que se identifiquen con el lema de la ciudad. Ya saben, fiel, leal, valerosa y siempre benéfica. La entrega del galardón se realizó ayer, en el transcurso de una comida en la que, aunque los voluntarios eran los protagonistas principales, hubo otros. Como los cuatro agentes que se jubilaron este año, o los familiares de los tres que fallecieron en el mismo período, o una ristra de personas y entides que, habitualmente, colaboran estrechamente con la Policía Local en mil y una actividades... Para todos hubo un cariño, tanto verbal como material. Por esta vez, el papel estelar se reservó, como queda dicho, para Protección Civil. Ya lo sabemos todos (supongo), pero nunca está de más recordar que los voluntarios trabajan de forma desinteresada para la comundiad, por el puro placer de ayudar al prójimo. Que no tendría que ser poco placer, pero que no forma parte del Top 10. Según recordaron los organizadores, la concesión del Salacot de honor coincide con el veinte aniversario de la creación del servicio. Para más señas, siendo alcalde Manuel Soto que, por supuesto, no se perdió la comida. Se estrenaron con un simulacro de accidente en Peinador. Desde entonces y hasta la salida de la Volvo, que ha sido una de sus últimas intervenciones, ha llovido lo suyo. Por dar apenas una pincelada, quedó claro que su concurso resulta decisivo en facetas como la protección de playas, eventos deportivos, lúdicos, culturales... y otros mucho menos divertidos, como búsquedas y rastreos, traslado de personas con problemas de movilidad... No hacía falta que hicieran la lista para convencernos de que la elección fue buena. Basta ver cómo estaba el comedor de abarrotado. Entre muchas caras anómimas pudimos ver a Gudelj, Carlos Núñez (padre), Calviño... y, por supuesto, a la anfitriona, Corina Porro. Hoy, más No sé si les dará tiempo a recuperarse. A los voluntarios, digo. Porque hoy les espera un nuevo reconocimiento. En este caso de la Fundación Luso-Galaica y en forma de medalla de oro al mérito humanitario. Habrá también comida por medio. Será en Mos. Por cierto, ya que están, y como no es cosa de organizar una tercera comida, aprovecharán la de hoy para celebrar el Día Internacional del Voluntariado. Ya lo decía Melanie Griffith en Nacida ayer : «Cuando llueve, diluvia». Pues eso. Los últimos C-15 Fueron cuatro y salieron ayer de la cadena de PSA Citroën en Vigo. Uno de ellos se guardará como oro en paño para el futuro museo de la ciudad si es que, finalmente, cuaja la iniciativa, el segundo será para otro museo, el Aulney francés; el tercero se lo quedará la propia factoría, y el cuarto... un diésel gris, versión familiar, tiene destinatario con nombre y apellidos. Lo ganó en buena lid Emiliano Díaz, trabajador de la fábrica desde hace 29 años. Su intención es venderlo, porque no puede mantener dos coches, así es que atentos los coleccionistas si quieren hacerse con un objeto de valor de la industria de la automoción. Eso.