El silencio de los vigueses

| YASHMINA SHAWKI |

VIGO

ME comentaba un amigo residente en otra ciudad gallega pero asiduo visitante de Vigo la incoherencia de los ciudadanos de esta urbe a la hora de reclamar las cuestiones que les atañen. Recordando cuando, ante la amenaza de descenso a segunda división del Celta por cuestiones burocráticas, los vigueses se echaron a la calle para protestar, se preguntaba cómo es posible que, ahora que nos jugamos cuestiones realmente importantes en relación a las vías de comunicación, mejora de infraestructuras y ampliación del tejido empresarial mediante el incremento de la oferta de suelo industrial, a nadie se le ocurre manifestarse. Pese a que, por fin, la desunida clase empresarial comienza a hacer sus "pinitos" en un intento, aún por determinar si cuajará, de erigirse en un interlocutor con fuerza ante las instituciones, y los políticos locales cierran los ojos a sus irreconciliables diferencias para denunciar el boicot que, en muchas cuestiones sufre la ciudad, no han conseguido atraer el respaldo de los vigueses. Y es que, la inercia pasota de los vigueses en cuestiones de tanta relevancia es el fiel reflejo de la de los líderes sociales. Ha sido necesario que la situación llegase al extremo de paralización en la que se encuentra ahora para que, los directivos de las empresas más fuertes hayan dejado a un lado su «aislamiento» y se hayan reunido para algo más que para celebrar la Navidad. Ahora sólo hace falta que, a ellos se sumen todos los miembros de la Corporación Municipal, dejando a un lado sus intereses partidistas y prestando sus voces de forma conjunta para reclamar lo que esta ciudad necesita y lo que en justicia le corresponde.