Así se vende droga por el móvil

E. V. Pita VIGO

VIGO

GUSTAVO RIVAS

Crónica | Una sentencia desvela las argucias de los «camellos» «Necesito churrasco». Esta frase en clave interceptada en el teléfono pinchado de un sospechoso condujo a la policía nacional hasta un traficante vigués

22 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Una reciente sentencia publicada por la Quinta Sección de la Audiencia desvela el lenguaje que usan los supuestos traficantes de droga para realizar sus encargos de cocaína o hachís. La historia comienza en junio del 2004, cuando los vecinos del triángulo Coutadas-Vía Norte-Travesía de Vigo se quejaron del continuo trasiego de posibles consumidores de droga. Los agentes intervinieron el teléfono de un sospechoso y comenzaron las escuchas entre un tal Nico y otro apodado Edu. Todo apuntaba a que podían tener relación con la compra-venta ilegal de cocaína y hachís. E.R.F. fue una de las personas que contactó con el teléfono pinchado. En las conversaciones entre los sospechosos, éstos hablaban en clave con palabras como «churrasco», «adobo», «pintura del baño», «papel» y unas «150.000 pesetas por cien paquetes». Al poco, unsospechoso acudió a la casa de E.R.F. Unos días después, E.R.F. se fue al Caribe. A su regreso, volvió a contactar con el teléfono pinchado y hubo varios encuentros en la semana siguiente. La policía decidió intervenir el 19 de octubre. Los agentes registraron la casa de E.R.F. y le requisaron una báscula Tanita, una escopeta de cañones recortados sin documentación, y le incautaron 226 gramos de cocaína y un bolso con tabletas de resina de cannabis. En otra casa, le aprehendieron medio kilo de cocaína y 2 kilos de resina. Todo el alijo quedó valorado en 115.000 euros. El sospechoso aceptó por conformidad una condena a cuatro años y medio de cárcel y una multa de 70.000 euros. Le aplicaron el atenuante de ser consumidor habitual de cocaína. Venta callejera Otra sentencia de la Quinta Sección de la Audiencia confirma la utilidad del teléfono móvil para comprar y vender drogas. El 4 de septiembre del 2004, J.R.M.I., de 22 años, fue detenido en Fornelos de Montes por vender envoltorios de cocaína a los vecinos. Para realizar las ventas, los clientes telefoneaban al sospechoso, que les citaba en un lugar poco frecuentado. Las autoridades lo capturaron con siete envoltorios de cocaína que portaba encima y que tenían un valor en el mercado de 128 euros. Además, llevaba varios billetes de 50 euros. J.R.M.I. aceptó por conformidad una pena de tres años de cárcel y 360 euros de multa.