¡Por fín ópera!

| TITO DEAN |

VIGO

CRÍTICA MUSICAL

17 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Gracias al enorme empeño de los Amigos de la Ópera de Vigo, comienza por fin, una nueva etapa cultural en Vigo. El pasado martes, en su primera puesta de largo nos han convencido de que, con ilusión, voluntad y riguroso criterio, se pueden presentar espectáculos de calidad -y contando con muchos elementos de casa- en una ciudad hambrienta de buenas producciones operísticas. Es un esfuerzo digno de todo encomio por parte de la nueva Asociación el querer recuperar una temporada lírica. Por su parte el público ha demostrado un gran interés por disfrutar de atractivas puestas en escena. Sólo queda pedir a las instituciones competentes -más allá de los vaivenes políticos- un permanente apoyo a la ópera. La calurosa acogida desde el comienzo de la representación y la salva de bravos final con que se coronó el estreno de Lucrezia Borgia , de Donizetti, habla por si sola y revela el enorme afán de un público cada vez más numeroso por las buenas representaciones. Así, la producción firmada por Emilio Sagi, adaptada al escenario del Caixanova, nos mostraba con su habitual buen gusto y estilizado diseño visual -gracias a la escenografía y el vestuario de Barbera y Ojanguren, respectivamente- una atmósfera de elegantes clarosuros, deudores de la pintura de Caravaggio, que explicaban muy bien la opresiva sociedad de la Venecia del s. XVI. El reparto vocal estuvo liderado por la valiente Lucrezia de la soprano Pilar Moraguez, merecida triunfadora de la noche. Decir que una soprano lírico-ligera sale airosa de una parte tan llena de trampas es un doble mérito, porque sorteó admirablemente la temible escritura, llena de coloraturas y sobreagudos, pero también airosa en los pasajes más graves, que sugirió sin forzar. Además es actriz comunicativa, con lo que hizo muy creible un personaje complejo tanto vocal como psicológicamente. Lola Casariego, mezzo lírica de admirable color y extensión, además de muy desenvuelta actriz, regaló en su debut de Mafio Orsini una composición natural y apasionada, con un vibrante brindis . Al tenor Salvador Carbó le honra el mérito de sustituir in extremis al previsto José Bros. Igualmente airoso Gallar, bien integrado en el carácter y la vocalidad del malvado Don Alfonso. Buen nivel de comprimarios y estupendo coro masculino, de voces recias y bien timbradas. Mención especial para la orquesta creada para la ocasión, elogiada por el maestro Miquel Ortega, admirable director, que supo extraer toda la belleza de la obra con controlado equilibrio entre foso y escena, mimando a los cantantes y haciendo fluir la música, gracias al concurso de los profesores vigueses, de sólida formación, que demostraron calidad y entrega, adaptándose al estilo belcantista con inusitada elegancia a lo largo de dos horas de representación. Lo digo con indisimulado orgullo: en buena hora han demostrado de lo que se puede ser capaz de lograr en esta ciudad, con la suma de muchas y buenas voluntades. Que cunda el ejemplo: no han hecho más que empezar.