El síndrome de Álvarez

VIGO

Reportaje | Arquitectura industrial En todo el municipio son muchos los ejemplos de fábricas que fueron importantes en su día y que, en la actualidad, se van desplomando lentamente sin que nadie haga nada para evitarlo

02 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Una gran empresa cierra un día y sus instalaciones comienzan a deteriorarse de una forma más o menos rápida. Al cabo de unos meses, o años, el edificio es un armazón esquelético que a duras penas soporta su fachada. Es el síndrome de Álvarez, la enfermedad que ataca especialmente en Vigo a su arquitectura industrial y priva a la ciudad de un patrimonio histórico importante. Ejemplos tan importantes para la historia de la ciudad como los edificios que acogieron la Panificadora, la Metalúrgica o Álvarez se desploman lentamente sin que le importa a mucha gente. Estos ejemplos de arquitectura industrial del siglo XX corren el serio riesgo de seguir la estela de otras fábricas famosas ya desaparecidas como la Skol, Refrey o Reyman. Hoy en día, la Policía Nacional utiliza una parte del edifico de la Metalúrgica para resguardar su parque móvil. Y menos mal, porque el resto de la antigua fábrica se cae a la espera de que construyan dos torres en su lugar. Fue en 1900 cuando Juan Antonio Alonso, José Federico Barreras y Guillermo Curbera fundaban esta empresa con el objetivo de fabricar latas de conservas. El caso de la Panificadora es todavía más grave por cuanto ya forma parte del perfil de la ciudad. Esta empresa fabricó harina desde 1930 hasta que cerró en 1981. Manuel Gómez Román fue el arquitecto que erigió este centro de producción. El lugar también está llamado a ser un gran negocio inmobiliario, pero se desconoce si conservará algún indicio del edificio que marca la parte baja de la Casa Consistorial de Vigo. Otro gran ejemplo de arquitectura industrial se sitúa en la parte baja del barrio de Coia, en la calle Tomás A. Alonso. En 1906 se fundaba en Vigo La Artística, una empresa que se dedicaría a la manufactura de hojalata destinada a abastecer a las empresas conserveras, aunque con el paso del tiempo diversificó tanto su producción que, durante la Guerra Civil, llegó a fabricar armamento. La nave original de esta empresa se encuentra en la actualidad desocupada. El Grupo de Empresas Álvarez comenzó a instalarse en Cabral en 1941, aunque desde 1917 funcionaba en el barrio de Casablanca con una entidad menor. La fábrica de Porcelanas Santa Clara llegó a ser la primera industria cerámica de España y su incidencia económica en Vigo fue grande. Su final fue trágico tanto para las familias que sufrieron la crisis de esta empresa, como para las propias instalaciones que siguen siendo expoliadas sin que nadie haga nada. Casa Mar Otro edificio que languidece en pleno centro es Casa Mar, un antiguo coloso del mar. Motopesqueros de Altura Reunidos nació en 1940 de la mano de un grupo de empresarios de la ciudad. Su objetivo era abarcar todo el ciclo productivo de la pesca. En el año 1989, Mar presentó suspensión de pagos y dos años más tarde cierra sus puertas. Ahora, el edificio espera a que llegue la financiación necesaria para construir el tan reclamado auditorio municipal de Vigo y más torres de viviendas. Si estos son los grandes ejemplos de arquitectura industrial, existen muchos otros casos de fábricas cerradas. Es el ejemplo de Bodegas Bandeira en O Calvario, que pronto dejará de ser un vivero de zarzas para convertirse en un centro comercial, aunque una parte tendrá que conservarse. No tendrá este mismo fin, que se sepa, ni el edificio que acogió la fábrica Valle, Ballina y Fernández, de Canido, o Viguesa de Pinturas, en Teis.