OPINIÓN
08 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LOS coches que Vigo fabrica en una de las mayores factorías de Europa, de la que tanto presumimos, y que tantos puestos de trabajo nos da, deben ser para que los disfruten otros. Para los vigueses seguro que no son. No deben ser, puesto que la política municipal tiende a hacer que el conductor abomine de su vehículo y desee abandonarlo en una cuneta, cansado de atascos, de que desaparezcan plazas de aparcamiento «gratuito» mientras florece, por otra parte, el negocio de los párkings. Porque está muy bien eso de «humanizar» la ciudad, pero antes de estrechar las calles y ampliar las aceras, habría que pensar en mejorar el transporte público, que no consiste en que la alcaldesa se suba a un autobús en el Día sin Coches para hacer el paripé, sino en reforzar las líneas y ampliar el servicio. De seguir así, el ayuntamiento va a tener que suprimir el impuesto de circulación.