El club Caravaning Vigo celebra sus bodas de plata con casi un millar de miembros
08 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Alrededor de 325 personas integran la acampada que este puente «ha tomado» el camping Santa Trega. Son todos socios del Club Caravaning de Vigo aunque muchos de ellos han llegado desde otros puntos de la geografía española, como Valdepeñas, o han cruzado el Miño para acudir a la cita. Se trata de la vigésimo «acampada del marisco» que, en esta ocasión, coincide además con la celebración de las bodas de plata del club vigués. Una entidad que agrupa a más de setecientas personas y que nació hace 25 años con el objetivo de estrechar lazos de unión entre los amantes del campismo y velar por la protección del medio ambiente y el amor a la naturaleza. Con esa filosofía de vida han desarrollado numerosas actividades y engrosado sus listas. No sólo porque sus descendientes vayan ampliando el parque familiar sino porque, al parecer, llevar la casa a cuestas puede hacer que resulte mucho más fácil compartir todo tipo de experiencias y construir relaciones duraderas. Al menos eso es lo que la experiencia les ha enseñado a los socios de este club y, con ese espíritu continúan creciendo. El presidente de la entidad, José Núñez, fue el encargado ayer de inaugurar el encuentro, que se prolongará hasta el miércoles. El programa hasta entonces incluye un variado programa de actividades para propiciar este intercambio de vivencias. Hoy compartirán la mariscada que da nombre a la acampada y, la noche, dejará paso a una velada de baile con queimada para entrar en calor. Mañana volverán a ponerse al volante para hacer «turismo a ocho ruedas». Nadie quiere perderse la oportunidad de visitar la desembocadura del Miño, el poblado celta o las localidades cercanas como Tui o Baiona. Algunos continuarán después su periplo en la acampada que el fin de semana acoge Silleda y, de nuevo se reecontrarán, en San Vicente del Mar, para el magosto. La elección de A Guarda para celebrar el evento tampoco fue una casualidad. Aunque la «acampada del marisco» nació en O Grove, la organización opta por ir rotando de lugar para conocer otros sitios. De nuevo han vuelto a la villa guardesa porque, no en vano, es la «capital de la langosta» y también por las «amplias y cómodas instalaciones del cámping», explican los organizadores.