Análisis | La pesca viguesa en el mundo Los intereses pesqueros en Namibia, Argentina y Malvinas pasan por uno de sus peores momentos, debido a la debilidad de los grandes y productivos caladeros de calamar y merluza
10 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.La situación por la que atraviesa el caladero de NAFO, que, según Canadá, está en un histórico momento de debilidad en cuanto a recursos pesqueros, no dista mucho (geográficamente sí, porque están separados por más de 15.000 kilómetros de oceáno) de lo que está sucediendo al sur, en aguas de Malvinas, Argentina y de Namibia. La histórica presencia de España, y concretamente de Galicia en aquellas aguas, no está atravesando precisamente su mejor momento, debido, precisamente a una importante caída de los recursos, que en algunos casos ha mantenido a la flota amarrada durante algunos meses. En Argentina, cuyo caladero es el más importante para el sector pesquero español, ya que desde allí se importan alrededor de 65.000 toneladas al año de merluza y otras especies, prosigue la indefinición y la ya proverbial inseguridad jurídica de casi todos los Gobiernos del país austral, a la que hay que añadir ahora el débil estado de los recursos. La cuota para pescar merluza ha ido decayendo en los últimos años y en la actualidad está en el umbral de la rentabilidad económica, teniendo en cuenta las cuantiosas inversiones viguesas en ese territorio, con plantas de procesado y almacenes y numerosa flota de arrastre congeladora y tangonera (langostineros). Industrias En Argentina hay invertidos en este momento más de 40.000 millones de las antiguas pesetas tanto en industrias como en flota exportada, y tienen intereses allí casi todas las grandes empresas pesqueras gallegas, en su mayoría viguesas. En el caso de Malvinas, la situación no es mejor, ni peor. La preocupación se centra en este caso en la escasez de recursos de calamar illex (pota), sobre todo en el primer semestre de este año, lo que ha obligado a la flota a no entrar en la zona de pesca durante la primera parte del año y reservar las licencias de pesca. Al parecer, no se trata de un hecho aislado y tiene que ver con la autorización del Gobierno argentino de permitir faenar a sus buques en aguas internacionales, lo que podría haber hecho de embudo para un recurso pescado habitualmente por la flota viguesa. En el caso de Namibia, no parece haber en ningún caso sobredimensionamiento de la flota que opera en aquellas aguas, sino que más bien se trata de un fenómeno biológico-oceanográfico-climatológico que tiene desorientados a los propios investigadores, y que se traduce en escasas capturas.