CONTRAPUNTO
23 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.CAMINAR POR el entorno de la Alameda se ha convertido en un deporte de riesgo. No hay día en que alguien no acabe con el cuerpo en el suelo y en más de una ocasión, -el Concello debe de llevar ya buena cuenta de las denuncias presentadas-, con algún hueso roto. Hay prisa. La Volvo Ocean Race navega rumbo a Vigo y queda ya muy poco tiempo para adecentar la ciudad. Pero discusiones estéticas al margen, las obras de humanización entrañan verdadero riesgo para los peatones: socavones, desniveles, hierros y tuberías semienterrados, losetas levantadas, rotas o amontonadas y todo tipo de maquinaria obstruyendo el camino. Apenas hay zonas de paso y las que hay son unos tableros que se mueven cada vez que alguien intenta apoyar un pie en ellos; y lo que es más grave, el acceso para personas minusválidas está completamente imposibilitado. ¿Pero humanizar no viene de humano...?