La Xunta ha destinado dos cuadrillas a la ciudad y los bomberos disponen de 30 personas A lo largo del verano actual han ardido en el municipio algo más de diez hectáreas
21 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.A pesar de la gran aparatosidad de los incendios que estos días atacan a diversos montes del término municipal vigués, en lo que va de verano tan sólo han ardido algo más de diez hectáreas en Vigo (están todavía sin evaluar la superficie afectada ayer). Las claves de esta situación se encuentran en el gran número de comunidades de montes que hay activas en el municipio y a la presencia de un amplio parque de bomberos que en pocos minutos se sitúa sobre los focos de los incendios, impidiendo que puedan alcanzar dimensiones desproporcionadas. En la actualidad, Vigo cuenta con dos cuadrillas de extinción de incendios que proporciona la Xunta de Galicia. Una está en manos del Concello y la otra le ha sido asignada este año a las comunidades de Valadares y Zamáns. Ambas cuadrillas cuentan con dos motobombas. A estos medios procedentes de la consellería de Medio Rural hay que unirle el parque municipal de bomberos. Aunque este servicio está compuesto por 128 bomberos, sólo 30 personas están de guardia en todo momento del día, aunque si fuera necesario se ordenaría una llamada de urgencia que movilizaría a más efectivos. Sin embargo, las comunidades de montes de Vigo consideran que el mejor servicio antiincendios forestales es la prevención durante el invierno. «A mellor política é a preventiva, pero para poñela en práctica hai que axudar ás comunidades, porque na actualidade ninguén danos un céntimo para limpar», dice Luis Rodríguez, presidente de la Comunidad de Montes de Cabral, que tiene más de un millón doscientos mil metros cuadrados de superficie (120 hectáreas). Esta comunidad todavía no ha sufrido ningún incendio este verano, quizá porque mantienen a 30 personas limpiando el monte, así como un retén permanente contraincendios. «Os nosos montes son os máis limpos de todo o municipio», dice orgullosamente Luis Rodríguez. Bembrive La Entidad Local de Bembrive sufrió, el pasado 14 de agosto, el incendio más grave de cuantos hubo este verano en Vigo. Ardieron entonces siete hectáreas de monte y arbolado, amenazando el fuego al hospital del Meixoeiro y al Vigo Memorial. Benito Pérez, alcalde pedaneo de esta entidad local, asegura que este incendio tenía tres focos distintos. «Arde todos los años pero este año fue mucho peor», indicó el alcalde pedaneo de esta entidad que cuenta con 240 ha. de monte comunal y otras tantas de monte privado. «No tenemos cuadrilla este año y cuando necesitamos los servicios contraincendios tenemos que llamar al 085», añadió. Coruxo fue la otra parroquia viguesa que sufrió la presencia del fuego. «Tuvimos sólo un incendio durante este verano, fue el día de San Roque y afectó a una hectárea y pico de terreno de eucaliptos, creemos que fue provocado», dice Antonio Ocampo, presidente de la comunidad de montes de Coruxo. «Normalmente no hay ayudas para la prevención, nosotros tenemos todo el año una cuadrilla de cuatro personas y un biólogo, que trabajan cuatro horas al día, pero lo tenemos que pagar nosotros», añade. Ocampo opina que los incendios son provocados y añade que nadie está vigilando que se cumpla la ley que prohibe hacer fuegos en los montes. Por su parte, las comunidades de Valadares y Zamáns tuvieron que unirse este año para conseguir de la Xunta un equipo contraincendios porque la ley dice que sólo pueden optar a ellos las comunidades con superficies mayores a las 500 hectáreas. El resto, como le ocurre a la de Oia o la de Beade, tienen que llamar al 085 cuando el fuego aparece.