Reportaje | El espectáculo de Raluy llega a Vigo Más de una veintena de artistas ofrecerán números de corte clásico
11 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.¿Se imaginan como sería un circo en los años de mayor apogeo? Esa época en la que malabares circenses y animales exóticos recorrían los pueblos para divertir a niños que ahora ya son abuelos. Todas estas características las reúne el circo Raluy, que estará en Bouzas hasta el próximo 22 de agosto. Más de 20 artistas entre equilibristas, domadores de felinos, motociclistas y alguna sorpresa que sus gerentes no quieren desvelar, saldrán a la pista durante dos horas para entretener a un público, que según Carlos y Luis, sus responsables, «no se aburrirá ni un minuto», y cuyo número más importante corre a cargo de los trapecistas. El Premio Nacional de Teatro que concede el ministerio de Cultura o el premio Max entre otros, abalan la trayectoria del circo Raluy, uno de los más tradicionales del momento. Argentina, Uganda, Singapur, Malasia o Isla Mauricio son algunos de los lugares donde el circo ha ofrecido su espectáculo. No impresiona sólo por los números que ofrece sobre la arena. Es el único que se mueve en carruajes tradicionales que fueron recogiendo a lo largo de su trayectoria por toda Europa. Se pueden encontrar caravanas de 1919 o del 36 que conservan el mismo esplendor de antaño. Algunos ya vivían en la Alemania comunista o en la antigua Checoslovaquia antes de comenzar este circuito circense por el mundo. El vagón que tienen habilitado como cafetería cuenta en sus paredes la historia de un circo legendario. Las imágenes colgadas en sus paredes reflejan una vida dedicada a las acrobacias y a los malabares, y como ejemplo de tantos años de experiencias, guardan fotografías de actuaciones en teatros de París cuando la ciudad estuvo tomada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Nunca el ejército alemán pensaría que sus ambulancias o sus cocinas de campaña acabarían sustituyendo a los caballos que antes tiraban de estos pequeños apartamentos donde viven más de 60 personas de varias familias que después de tantos años, parecen formar ya un único núcleo. En menos de dos meses nacerá en el circo un nuevo inquilino para estas caravanas. Si todo sale sobre lo previsto será el primer gallego del circo, ya que seguirán de gira por Galicia hasta el otoño.