Se buscan paredes

La Voz

VIGO

Entre los muchos posibles, seguro que siempre aparece una pared interminable en la que poder dar rienda suelta a su arte. Claro que la realidad se impone al despertar. Al menos hasta ahora. Porque el Concello de Nigrán ha decidido sumarse a su causa (la de los grafiteros) y se ha lanzado a la caza y captura de muros por todo el municipio. Tal fiebre no es gratuita, sino fruto de la reciente experiencia del certamen Ruart. Después de comprobar el arte que derrocharon los participantes, Aurora Carbajal, responsable municipal de Cultura, ha decidido ponerse manos a la obra y buscar espacios pintables en potencia. Mientras aparecen y no, ya ha buscado un destino para los paneles de la primera edición de Ruart. Adornarán las paredes del pabellón de deportes. Aurora Carbajal aprovechó la entrega de premios para hacer explícita su promesa de gestionar espacios públicos para la causa. Supongo que los asistentes se quedarían con la copla, así es que más vale que cumpla. La obra ganadora de esta primera edición la firman Coral Martínez Zaragoza, Enrique Pereira Vázquez y Juan José Hernández Ferández. Además de recibir una cámara digital per cápita, su graffiti se convertirá en el cartel anunciador de la próxima edición del concurso. Adrián Navarro Cao fue el segundo clasificado, en tanto el tándem Iria Muñoz-David Coello ocupó el tercer puesto. Lo dicho, desde ya queda abierta la veda del graffiti en Nigrán. La cosa va ahora de fútbol. Del Murcia para más señas. Sí, ya sé (bueno me lo apuntó un compañero de deportes) que el Murcia está en Segunda División y que ni siquera ha empezado la Liga, pero ya tienen medio camino andado para el ascenso. O eso sostiene Carlos García, director del hotel del Balneario de Mondariz. Asegura que siempre que un equipo de categoría inferior ha elegido un hotel dirigido por él (ha estado en otros antes) ha ascendido siempre. No sé si el entrenador del Murcia estaba al tanto de la cosa, pero seguro que ahora que lo sabe, ya no le preocupa la renovación. Lo cual no quiere decir que no haga trabajar a sus chicos. Lo cierto es que casi no les dio un respiro. A las ocho de la mañana ya los tenía corriendo por el campo de golf, y hasta las ocho de las ocho de la tarde los únicos descansos eran los de la comida y la merienda. Así se comprende que, en cuanto acababan la maratoniana jornada de entrenamientos, tomaran al asalto la sauna celta, el palacio del agua o las salas de masaje. No me extraña que, a pesar de tanta flexión, dejaran dicho que quieren volver.