IN VICUS | O |
21 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.A menudo discuto con amigos ingenieros sobre la inevitable necesidad de utilizar fuentes de energía limpia en sustitución de las contaminantes. Argumentos basados en la inviabilidad científica de almacenar grandes cantidades por largo tiempo de energía eléctrica y, por lo tanto, la imposibilidad de crear baterías que permitan circular a los vehículos con la misma autonomía que da la gasolina no convencen a alguien como yo que sigue creyendo firmemente que la naturaleza puede aportarnos toda la energía que necesitamos sin necesidad de contaminarla a cambio. Nuestro consumo se ha disparado hasta límites insospechados hace no más de medio siglo. ¿Cómo concebir no abrir la nevera, a cualquier hora del día, para coger una simple botella de agua fría o, llegar a casa y no poder pulsar el interruptor de la luz o, sentarse ante la mesa de la oficina y no poder encender el ordenador que, en cuestión de pocos minutos nos conectará con cualquier parte del planeta? Nos hemos acostumbrado tanto a las comodidades que nos aportan todo tipo de máquinas funcionando con energía que, un solo día, "desconectados" nos desquiciaría. Sin embargo, a ello nos veremos abocados si no conseguimos rentabilizar los recursos de energía limpia con el mismo nivel de efectividad de los combustibles fósiles cuyas reservas están a punto de agotarse. Solo una mayor demanda de la sociedad civil obligará a los ingenieros, incluso a los más escépticos, a investigar cómo optimizar la fuerza del aire, el agua y el sol ya que, lo que ahora nos parece tan caro, mañana puede ser lo único barato. En Vigo empezaremos por poner paneles solares en los edificios nuevos. No está mal.