CONTRAPUNTO
15 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.DECÍA ayer el conselleiro de Pesca en funciones que el idilio entre PSOE y BNG en la Xunta va a ser un «Vigo dos». Se despachaba el futuro ex alto cargo con alusiones a Pérez Mariño y a su fiasco marital con el Bloque, y dudaba de la capacidad de gestión de un matrimonio mal avenido. Un día antes, otros colegas suyos cuestionaban la llegada del AVE y repetían lo del «Vigo dos». Y no deja de ser curioso. Porque si bien es cierto que el rollito vigués entre socialistas y nacionalistas se fue al garete antes de consumar el sacramento matrimonial, no es menos cierto que el gobierno monocolor de «Corina 1» no ha pasado del parterre y la amapola. Y no por culpa suya, por cierto. Porque a Vigo hace años que no le llegan euros de Santiago. Y mientras los conselleiros actuales dudan de los futuros, algunos proyectos de los que depende el pan de nuestros hijos, como el Puerto Seco de Salvaterra, siguen parados en los despachos de la Xunta. Por eso aquí hace tiempo que ya no vale aquello de mejor malo conocido, que bueno por conocer.