¿California? No, Vigo

Javier Presas VIGO

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Reportaje | Los deportes del verano en la ría A lo largo de toda la costa se esconden numerosas actividades que constituyen un modo diferente y original para disfrutar durante los meses de julio y agosto

08 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

California nunca había estado tan cerca de Galicia. Desde aquel sueño imposible de principios de siglo, en el que los puertos gallegos se llenaban de madres con lagrimas en los ojos y abuelos con niños en los abrazos, los placeres del otro lado del Atlántico, o del Pacífico, siempre se habían percibido como algo que, siendo de este mundo, no podía serlo. Hoy en día, sin embargo, algo está cambiando en las playas viguesas. Ahora el sol aprieta, calienta, ahoga con su manto amarillento a todos aquellos que tratan de disfrutar del verano entre la arena. Vigo ya no es sólo lluvia y sombra. Los arenales se extienden lentamente, y en apenas 20 kilómetros, los que van de Samil a Baiona, esconden un sinfín de actividades que acercan las costas viguesas a Los Ángeles. En las playas de la ría los turistas podrán practicar deportes hasta ahora muy lejanos para el gran público. Estos días, el mar se tiñe de velas: catamaranes, tablas de windsurf... Un panorama hasta hace poco desconocido, con el que la gente comienza a familiarizarse. Pero las actividades del verano no mueren en el agua. Los deportes tradicionales pujan por hacerse con un pedacito de popularidad. Así, en la playa del Bao unas gradas metálicas se elevan sobre una esquina, buscando dar cabida en su interior a los más convencionales. Desde este fin de semana, y hasta el próximo 16 de agosto, se disputarán torneos muy variado: fútbol-playa, voley-playa, foot-voley... y hasta baloncesto-playa. Y para los más nostálgicos de la estampa americana, Samil sigue albergando las pistas de patinaje y de halfpipe. En ellas, unos cuantos pasarán la tarde con sus patines, y otros muchos disfrutarán de las increíbles virguerías que algunos son capaces de hacer con la ayuda de una simple bicicleta. El verano acaba de comenzar, y las playas se visten con sombrillas que ofrecen al bañista protección en su batalla diaria contra el sol. Por suerte, ahora existen fórmulas para disfrutar del calor. Vigo es California.