Menos es más

ARMANDO G. FREIRÍA

VIGO

CUARTO OSCURO | O |

24 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

SER menos rico es tanto como ser más pobre y ser menos alto es igual que ser más bajo. Así, cuanto menos frío, más calor, cuanto menos solidario, más egoísta y cuánto menos de derechas, más de izquierdas (con permiso del centro, esa novia siempre pretendida y esquiva donde radica el maná de la Moncloa o San Caetano). Los contrarios y antagónicos se oponen, sí, pero se complementan y, seguro, necesitan para su mutua supervivencia. El uno es la referencia del otro. En la negación del contrario encuentran su propia identificación ante el electorado. El PSG es quien y cómo es por sus dirigentes, militantes, programa e historia pero, también, por la existencia del PP gallego. Si éste último fuera distinto, igualmente lo sería el socialismo autónomo y viceversa. A la novia -el electorado gallego-, los pretendientes PP, PSG y BNG (entre otros partidos que parecen no existir expulsados al ostracismo por el sistema electoral, la influencia mediática y otras cuestiones), le han solicitado unión marital el 19-J y, entre los unos y los otros, con sus más y sus menos, nos hemos quedado temporalmente a las puertas de la iglesia o del juzgado, en espera de que los votos de la diáspora decidan quién será el novio. Las cualidades que se les suponen no han sido suficientes para que los gallegos diésemos un sí quiero definitivo. En esta situación de espera -y desespero-, quien más y quién menos está dispuesto a aceptar el resultado de los votos del CER siempre y cuando coincidan con los suyos. ¡Viva la democracia! El interés y la irresponsabilidad es tal que no les importa exportar la imagen de una Galicia bananera poniendo en cuarentena al propio sistema. Llegada esta situación, uno que hace años sostiene que Galicia precisa una renovación política que acabe, entre otras, con una interesada red clientelar, opina que debiera gobernar el partido más votado. No comparto el ganar a cualquier precio o no importa el modo si ganan los míos. En este caso, nadie le preguntó a la novia sí quería cohabitar maritalmente con dos pretendientes. Máxime cuando el que menos aporta, es el que más expectativas tiene. Es una prueba de que, en efecto, lo menos puede ser más.