La Mirilla
30 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Además de muchos amigos. Es el equipaje que se ha llevado Mercedes Cifuentes a su casa después de catorce y pico trienios. Por sus manos han debido de pasar miles de documentos confidenciales a los que, estoy segura, a muchos periodistas (una servidora incluída) les hubiera gustado tener acceso. Pero una secretaria (una buena secretaria como es el caso) es, entre otras muchas cosas, la guardadora de los secretos. Por la mesa de despacho que, durante los últimos 43 años (tantos como tiene la empresa), ha ocupado Mercedes en Pescanova han pasado miles como resulta fácil de imaginar. Y es que, entre otros, ha sido la secretaria personal de Victor Moro, antes de que éste se lanzara al ruedo político y, durante la última década, de Manuel Fernández de Sousa, presidente de la firma. Hace una semana, por aquello de la implacabilidad del calendario, cerró el capítulo laboral para empezar el jubiloso (de jubiliada). Medio centenar de compañeros y amigos acudieron a la despedida, que se celebró el sábado en el parador de Baiona. Alfonso Paz Andrade fue uno de los que lamentó no poder sumarse a la fiesta. Envió, eso sí, un cariñoso telegrama desde Suráfrica, donde se encontraba. Tampoco Fernández de Sousa pudo estar presente. También estaba de viaje. En este caso en Italia. Lo que no faltaron fueron los regalos y los nudos en la garganta. Han sido muchos años juntos. Pero Mercedes tiene planes dabondo para no aburrirse. Lo primero que queire hacer en cuanto su marido, Antonio Saborido, se recupere del pequeño arrechucho que ha sufrido, es un largo viaje. Lo tiene bien merecido. Felicidades. Fue en el Salón de la Hostelería, cuya agenda de ayer apenas permitía un respiro. Supongo que por aquello de que cerraba sus puertas hasta el año que viene. Pues eso, que hubo concurso para ayudantes de cocina, homenaje a restauradores gallegos, maraton de catas... Lo dicho, actividades sin descanso. Ya he contado más de una vez que nuestros cocineros se están haciendo un hueco en la élite. Pues bien, ayer volvieron a demostrarlo. Rodrigo García, del restaurante Esteban (Mos) y José Manuel Ruibal, de El Pescador (Vigo) coparon los primeros premios en las competiciones de mejillón y empanadas. El jurado se lo pensó y se lo repensó antes de decidirse. presidido por Teodoro González, maestro cocinero e invitado de honor del Salón, estaba integrado por Diego Bello, Manuel Novoa, Juan Carlos Maceira, Rafael Trigo y Paco J. Gil. Pero hubo más vigueses premiados, en este caso en el capítulo de bocatas. Cintia Lobato y Susana Guimaráns de La Granja fueron las mejores, lo que las faculta para representar a Galicia en el concurso El bocadillo del año , que se celebrará en Barcelona a finales de año. La delicia de Cintia y Susana incluía, además de pan de molde un revuelto de zamburiñas. Así cualquiera. Simulacro Ya sé que los periodistas nunca debemos de ser noticia (salvo contadas excepciones), pero hoy no me resisto a traer a esta sección a mis compañeros, tanto de Redacción como de Administración. Obviamente, son los que están mano sobre mano a las puertas de La Voz. ¿Están ociosos después de terminar el trabajo? ¿Se han pillado por la cara una hora para tomar el primer sol del verano? Frío, frío. La cruda realidad es que cuando más humo estaban echando los ordenadores, se disparó la alarma de incendios y empezó aquella película que dice pies para qué os quiero. Las caras distendidas que observan tienen una explicación. Todo fue de mentirijillas. Vamos, que se trataba de un simulacro. Afortunadamente. Como todo (o casi) salió a pedir de boca, quince minutos después del inesperado relax, los ordenadores volvían a echar humo. Es lo que hay.