Reportaje | La política de mano dura se relaja Tras los enfrentamientos entre juerguistas y policías de la semana pasada, los pubs de las zonas de marcha volvieron a cerrar más tarde de lo permitido, lo que evitó nuevos disturbios
22 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.A las seis de la mañana los locales que tienen permiso para estar abiertos en Vigo se cuentan con los dedos de las manos. Pero el sábado de madrugada, a las seis de la mañana, los bares que se mantenían en la brecha etílica y juerguista habitual del fin de semana eran muchos más de diez. Y de veinte. Aunque lo cierto es que eran casi todos. También hubo quien cerró a las 3.30 horas a las que obliga la ley que ahora ha decidido desempolvar el gobierno local. Pero fueron los menos. El resto de los locales se hicieron fuertes en el pulso que mantienen con el Concello, para satisfacción de los miles de jóvenes que, este sábado sí, pudieron seguir la jarana hasta más allá de las seis. ¿Y la policía local? Pues lo cierto es que su presencia fue esta vez más bien discreta. Después de que la semana pasada tuvieran que intervenir hasta patrullas de la policía nacional para contener a decenas de jóvenes encrespados, parece que los agentes y el Concello optaron por rebajar la tensión con una actuación más tibia. El resultado fue bien distinto al de hace siete días: el ruido era el mismo y el grado general de alcoholismo también, pero esta vez los miles de vigueses que hicieron suya la noche no la emprendieron a golpes con el mobiliario urbano (salvo el gamberrismo habitual del fin de semana vigués). Tensión en los bares La tensión, eso sí, se respiraba en cada bar, donde quien más quien menos se temía otro cierre masivo a horas poco habituales. «Yo no sé a qué viene esto ahora», comentaba una joven, Lorena R., a dos amigas. «En A Coruña ya lo hicieron y ahora es todo aburridísimo», le replicaba Patricia S., mientras la tercera en discordia proponía una amnistía: «Que den rápido más licencias de discoteca a los que ya abren hasta las tantas ilegalmente, y a partir de ahí empiecen a aplicar la ley», argumentaba Noelia L.. Tampoco las cafeterías se plegaron a la nueva política. O al menos no lo hicieron todas. Los locales de más nombre e historia, como los situados en la calle Urzaiz, aceptaron las indicaciones y echaron el cierre a las 3.30 horas. Otros no siguieron los mismos pasos, como ocurrió con alguna bocatería de las calle Uruguay que a las 6.15 horas de la mañana repartía pollo a la plancha y hamburguesas a las más de 50 personas que se agolpaban en su puerta. Horario único Y entre tanto lío, los dueños de los locales de marcha no se acaban de poner de acuerdo. De ahí que el portavoz de la Federación de Discotecas, Samuel Pousa, reclamase que la ley se aplique a todos por igual: «Lo que no puede ser es que unos cierren a las 3.30 y otros no. El Ayuntamiento debe obligar a cumplir y sancionar a quien no lo haga. Y que haya transparencia en todo lo que se hace», analizaba. Esta semana el análisis lo hará con Xesús Palmou, conselleiro de Xustizo, al que pedirán que un horario único para todos: cierre de pubs a las 4.30 horas, mientras las discotecas abren hasta las 6.00 Otra cosa es que luego lo que se acuerde se cumpla, para que la movida siga amansando a las fieras. Como ocurrió ayer.