Brindis por la Vuelta al Mundo

Alberto Magro VIGO

VIGO

XOÁN CARLOS GIL

Reportaje | Cuenta atrás para la Volvo Ocean Race A seis meses de que la regata parta de los muelles de las Rías Baixas, los participantes y organizadores del evento disfrutaron de una recepción teñida de connotaciones electorales

25 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Las Rías Baixas se vistieron ayer de vela. Qué menos cuando visitan el litoral gallego los organizadores de esa Vuelta al Mundo que pretende poner a Galicia en el mapa de millones de aficionados a la naútica. Y, para ello, nada mejor que reunir en Sanxenxo y en Vigo a más de 150 personas procedentes de todos los puntos del globo. La cita atrajo a las Rías Baixas a representantes de las siete embarcaciones ya inscritas y a delegados de puertos como el de Río, el de Melbourne o el de Ciudad del Cabo, que también disfrutarán de los gigantescos veleros. La comitiva internacional tuvo además un breve encuentro con representantes de la Xunta y del Concello de Vigo. Así, en esta precampaña electoral ya lanzada, el presidente Fraga visitó la ciudad por tercer día consecutivo, acompañado por la alcaldesa de Vigo, la Conselleira de Deportes y un nutrido grupo de representantes institucionales del PP. Todos ellos brindaron con los regatistas y con el presidente de la organización, el australiano Glenn Bourke, que prometió que tratarán de «compensar el interés y el apoyo de Galicia con grandes beneficios económicos». Estos supuestamente procederán del turismo y de la inversión de los equipos y los medios de comunicación que siguen la prueba. Fraga, a su vez, prometió poner en marcha un «ambicioso» plan para promocionar la prueba. Puntos negros Pero no todo va viento en popa para la regata. La escasez de hoteles de cuatro y cinco estrellas y, sobre todo, la falta de plazas de amarre para los barcos de lujo que visitarán Galicia en los próximos meses preocupan sobremanera a la organización. Los principales hoteles de Vigo y Sanxenxo hace ya tiempo que cerraron sus reservas para noviembre. «Ahora se tendrán que ir llenando el resto de hoteles», especulaban ayer fuentes de la organización. Peor solución tiene la falta de amarres. El último golpe, decían ayer los mandamases de la Volvo Ocean Race, ha sido la paralización del Plan General de Cangas, que impedirá que el puerto deportivo esté listo para el día D. «Habrá que desviar barcos a muelles más pequeños, como el de Moaña o el de Domaio», apuntaban.