La Mirilla
18 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.¿Quién no presume de practicar a diario la dieta mediterránea? Desde que en los años 70 se acuñó el término, no para de crecer la nómina de adictos y adeptos. No importa que los tomates se hayan cultivado en la huerta de Tomiño o que las robalizas se pescaran a escasos metros de los acantilados de las Cíes. Todo lleva el marchamo de mediterráneo. Vinos y aceites incluídos. Aunque se hayan cosechado en Galicia, La Mancha o el bajo Aragón. El caso es que fueron muchos los que ayer no quisieron perderse el baño de mediterraneidad que propició Entrevinos y entreolivas , un salón cuyo contenido huelga explicar. Por el hotel Pazo de los Escudos pasaron centenares de profesionales a lo largo de la jornada. Una cosa quedó clara, el mundo del vino guarda cada vez menos secretos para el sector hostelero o las tiendas especializadas, pero el aceite de oliva sigue siendo un gran desconocido. Somos el primer productor del mundo y en nuestro suelo crecen hasta cien variedades de aceituna (variedad arriba, variedad abajo); sin embargo, seguimos suspendiendo la asignatura troncal, ya que solemos aparcar la calidad virgen extra en favor de sabores refinados, planos o sucedáneos, por no hablar de cosas peores. Apenas un cursillo acelerado, como el salón de ayer, puede sacarnos de tanto error alimenticio. Todo sea por la genuina dieta mediterránea. Si en algún lugar se conjugan ambos a la perfección es en Mondariz Balneario. Más si cabe desde la reciente inauguración del Palacio del Agua. Son muchas las personas que acuden al pequeño municipio a conjurar el estrés. La mezzosoprano Teresa Berganza tenía que haberlo hecho el pasado fin de semana. Al final, un problema de agenda (tirana agenda) se lo impidió. Pero por poco tiempo. De hecho, ya tienen una reserva a su nombre para los primeros días de mayo. Agua, paisaje y un grupo escogido de buenos amigos. ¿Qué más se puede pedir? Si acaso, que nadie fume cerca de ella porque, según dicen, no soporta el tabaco. Lo que sí le gusta es dormir. Hasta 12 horas diarias si no tiene obligaciones que la reclamen. Como en Mondariz. Coplera Y de la ópera a la copla. La que está a punto de desembarcar en Vigo con todo el repertorio es Isabel Pantoja. No sé si vendrá sola, pero seguro que si lo hace acompañada de su amor del alma es más que probable que salgamos (Vigo, digo) en tomates y otras salsas. Al loro.