La Constitución debe ser reformada para garantizar el derecho al medio ambiente de los ciudadanos. Y dentro de esa protección al medio ambiente entra la contaminación acústica. Es lo que sostiene Luis Espada Recarey, el primer rector que tuvo la Universidad de Vigo y catedrático de Ingeniería Química. Espada, que da clases de Ecología Industrial en la Escuela Superior de Ingenieros Industriales, sostiene que, cuando se hizo la Constitución, en el año 1978, se vivía una época de crisis y para superarla lo importante era producir mucho. El panorama actual es diferente. Para Espada, los artículos de la Constitución, tal como están redactados, no garantizan correctamente los derechos ambientales. En el artículo 45 aparece que «todos tienen derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo». ¿Qué se entiende por adecuado?, -se pregunta Espada- y además, ¿por qué la Constitución se refiere sólo a las condiciones para el desarrollo de la persona y no de los animales y las plantas? En definitiva, el Valedor do Cidadán espera que, aprovechando que se ha abierto el debate sobre la reforma de la Carta Magna por motivos territoriales, los padres de la patria acometan una nueva redacción de los derechos sobre el medio ambiente. Ayudas En la Unión Europea países como Holanda, Dinamarca y Noruega subvencionan a los propietarios que por iniciativa propia llevan a cabo el aislamiento de una vivienda. Estas ayudas financieras son parciales y con ellas se consigue una revalorización del inmueble y un menor coste de mantenimiento. Según Luis Espada, el precio de la reducción del ruido de un piso dependerá del grado de aislamiento que se desee pero puede cifrarse, como media, en unos nueve mil euros para un piso de cien metros cuadrados, si se desea mantener un nivel de ruido de 40 decibelios durante todo el día. El exceso de ruido origina estrés, irritabilidad, desconcentración y dificultades para el descanso. Los problemas para conciliar el sueño aparecen a partir de los 35 o 40 decibelios, según las personas.