Conservar y destruir

VIGO

IN VICUS | O |

15 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Los europeos se sienten muy orgullosos de su pasado y se esmeran en cuidarlo, hasta el punto de que, muchas de las ciudades destruidas durante las guerras, se han reconstruido totalmente. Si uno visita Frankfurt, una de las urbes alemanas arrasadas hasta los cimientos por los bombardeos aéreos durante la Segunda Guerra Mundial, se encuentra con la sorpresa que supone entrar en su casco antiguo. Se utilizaron las fotografías que lograron sobrevivir al conflicto bélico para reconstruir, con exactitud, las apretadas casas de pocos pisos, decoradas con oscuras vigas de madera en el exterior. Gracias a ello se recuperó la parte medieval, lugar muy concurrido por ser punto de ocio de los habitantes de la ciudad ya que, emana un aire de tradición y robustez que permite dar continuidad a la historia de la población pese al trauma de la guerra. En Vigo, "dentro de la tónica europea" y siguiendo la política de recuperación histórica", dejamos que nuestros monumentos antiguos se deterioren hasta la ruina total o encogemos los hombros consintiendo que los yacimientos hallados en el subsuelo queden sumidos en la oscuridad bajo los cimientos de nuevas construcciones. Ejemplos los tenemos a puñados: el arco Quirón, la calle Real, las vías que descienden desde el Paseo de Alfonso XII al Berbés o las que ascienden hacia la ladera del Castro, la fábrica de salazón de la calle Marqués de Valladares de dudoso futuro, etc. Paradójicamente, tenemos miedo de hacer un verdadero Plan de Ordenación Urbana que contemple la expropiación y derribo de edificios no tan antiguos que han forzado calles imposibles en las que se ahogan el tráfico y progreso de Vigo.