Las alegaciones siguen llegando a centenares a los dos registros municipales: el de la Gerencia de Urbanismo y el especial instalado en la sede de la exposición pública, en la Escuela de Artes y Oficios. Los funcionarios municipales de ambas oficinas llevan toda la semana desbordados y es imposible mantener el registro al día. En estos momentos nadie es capaz de precisar el número exacto de reclamaciones presentadas por los vecinos, pero todo hace indicar que el total se aproxima a las 40.000. Esta cifra multiplica por más de cien las que se presentaron contra el anterior plan en 1993. Pese a este elevado volumen, el gobierno local mantiene el criterio de dedicar unas pocas semanas a su estudio a fin de celebrar el pleno de aprobación en el mes de junio. Objetivo: que la Xunta lo ratifique antes de las elecciones.