En plan solterón

| MIGUEL Á. RODRÍGUEZ |

VIGO

CONTRAPUNTO

11 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

AL Plan General le ocurre lo que a muchas cortesanas vapuleadas por la pluma de Quevedo, que de tanta lisonja paterna como las envolvía para tañir sus virtudes maritales, siempre defraudaban en el primer encuentro. Muchas, incluso en todos los encuentros. El dibujo del Vigo futuro nos fue presentado como bastión de modernidad, todo un alegato al buen gusto, sin mácula ni tachón. Semejante comunión de modernidad y estética fue vendida con un grado tal de consenso que extrañaría siquiera una sola alegación. Pero igual que a las cortesanas, al PXOM se le ha visto el plumero. Se le vió en Teis, en la ronda litoral, en el área metropolitana, en sus corregidas alturas, en los olvidos del AVE, el suelo empresarial y, ahora, también en las afecciones del cinturón. Aunque deseado, a este Plan le pesa ya más el jafo de alegaciones que los piropos de sus progenitores y tira más bien a solterón que a bienquerido.