CONTRASTES
11 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.HACE una década, cuando Carlos del Pulgar comenzó la aventura de lanzar un corpus de la plástica gallega de todos los tiempos, en libros de gran formato e ilustración multuicromática, creímos seriamente que era un mero soñador. Que su quijotesca actitud no tendría realidad posible, ya que exigía un aparato erudito y gráfico enorme, y una inversión casi excepcional para los modestos medios en que se desenvuelve en Galicia esa actividad, máxime si estaba en sus comienzos una empresa dotada de poco más que entusiasmo.Hoy, cuando acaba de aparecer el volumen vigésimo octavo, hemos de aceptar que es verdad que sólo quien edifica sobre ideas construye para la posteridad. De esa cuantía, capaz de abarrotar un amplio estante en cualquier biblioteca -y lo hace y se distinguen por su característica sobrecubierta verde intenso- dieciseis están dedicados a los pintores, seis a arquitectos y otros seis a escultores. El último en aparecer es el que abarca a artistas más antiguos, ya que se dedica a la escultura de los siglos XVI y XVII. Coordinado por el profesor García Iglesias, catedrático de Historia del Arte en la Universidad compostelana, estudia vida y obra de maestros muy conocidos, como Francisco de Moure y Mateo de Prado, junto a otros casi desconocidos y hasta olvidados, y que así se recobran con énfasis nada común, como Corneilles de Holanda, Juan de Angés, Juan Dávila y Gregorio Español, Alonso Martínez, Jerónimo de Castro, Pedro Taboada y el maestro de Sobrado, de quien se ignora el nombre, pero no la obra, debidamente documentada. Curiosamente, no aparece Gregorio Fernández, acaso reservado para un nuevo volumen. Es, con Mateo -si el maestro del Pórtico de la Gloria fue gallego-, el más genial de nuestros escultores, aunque trabajó siempre fuera de Galicia y de él, en este país, sólo hay dos obras, el Cristo Yacente de Monforte y el Crucifijo -dudoso- de Conxo, cerca de Santiago. Repasar estos libros es gozar de un espléndido espectáculo, conociendo aspectos del pasado gallego escasamente divulgados. Una auténtica delicia.