¿Por qué los vigueses se hipotecan de media en 105.000 euros y los ourensanos piden a crédito menos de 82.000 para comprar su vivienda? El presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios (Aproin), Ángel Gallego, explica el desfase en las claras diferencias existentes entre los consumidores de cada uno de los entornos. «El comprador de Ourense, por ejemplo, está más consolidado y tiene generalmente un mayor poder adquisitivo, hay inversores con mucho capital, mientras que aquí hay un comprador de necesidad». Y ahí es donde vuelve a surgir la concepción de Vigo como ciudad obrera: «Vivimos en la zona más industrializada de Galicia y el perfil de quien compra responde más a una persona que no dispone de capital y que se ve obligada a recurrir al crédito hipotecario», añade Gallego. Su análisis subraya además como decisivo un factor clave: el precio de la vivienda en Vigo, que es cada vez con más diferencia el más caro de la comunidad, una circunstancia que obliga a los consumidores a pedir aún más capital prestado a los bancos y cajas. «El problema al final es el coste del suelo, mucho más elevado del que marcan las sociedades de tasación», sentencia el presidente de Aproin, antes de recordar la necesidad de que el nuevo Plan General sea mejorado rápidamente con las propuestas de los vecinos para que el documento que marcará el Vigo del futuro «este aprobado antes de final de año». De no ser así, y siempre según la opinión del sector, la presión alcista en el precio de la vivienda podría llegar a ser asfixiante. Y no sólo por la falta de suelo: también por la pasión de los ciudadanos vigueses por la compra de vivienda, en detrimento del alquiler. Comprar, mejor que alquilar «Si en España ya se apuesta mucho más por la compra que en el resto de Europa, esa tendencia en Galicia y en Vigo es aún más acusada. El consumidor tipo de la comunidad apenas opta por el alquiler», afirma Ángel Gallego. De ahí que se den hechos aparentemente tan incoherentes e inexplicables como que en la ciudad haya 28.300 pisos desocupados, uno de cada cuatro.