No es sólo el tiempo

| BEGOÑA R. SOTELINO |

VIGO

VIGO no puede esgrimir como principal atractivo turístico su clima y los hosteleros no pueden (no deberían) echarle la culpa a la lluvia, ni achacar a los «meteorólogos mentirosos», que los turistas no vengan y que los vigueses huyan cuando hay más de dos días para escapar de lo cotidiano. Lo que no es lógico es que cuando decides venir aquí, decides que te quedas, o cuando te tienes que quedar por narices, la oferta de ocio consiste en poco más que nada. Para el que viene de fuera no está mal. Siempre puede disfrutar de nuevos paisajes, pasear por calles desconocidas o comer marisco. Pero hay mucha gente en la ciudad que no se ha marchado, y que disfrutaría, por ejemplo, de una oferta cultural interesante y atractiva. Hasta ir al cine en Vigo es miserable. Las comparaciones son odiosas. Comparen con Santiago y A Coruña. Odioso.