CONTRAPUNTO
24 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LAS PARROQUIAS han muerto. No tan taxativo, pero igual de claro, Anxo Quintana anunció en la Universidad de Vigo que el Bloque se equivocó al cimentar durante años su modelo territorial en la parroquia. Y fue al escuchar esa confesión cuando entendí todo. Entendí por qué el Plan General que ideó el BNG, y adoptó el PP, quiere hacer de las parroquias una mera extensión del casco urbano (cuatro alturas en Cabo Estai, por ejemplo); entendí por qué los autores del Plan insisten en considerar a las parroquias como el cáncer de Vigo y entendí que ni los redactores del PGOM ni quienes lo respaldan entienden cómo y qué es esta ciudad. El Supremo dijo sobre el Piricoto que es un elemento disonante con su entorno y con la identidad de la zona. Pues este Plan es tan disonante que se refleja en la cara de muchos de los 90.000 vigueses que quieren seguir viviendo en sus parroquias y que temen que su identidad quede aplastada por colmenas de adosados, que se crearán en muchos casos sobre privilegios y engaños.