Reportaje | Puente solidario desde O Morrazo La canguesa Neneta Herrero construye, mediante la asociación Shanga, una escuela en Orissa que se llamará como la bruja de Cangas condenada por la Inquisición
12 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Cangas y la región de Orissa, en la India, mantienen desde hace años un vínculo estrecho de la mano de Neneta Herrero y un grupo de cien personas de O Morrazo y Vigo que apoyaron con sus aportaciones las iniciativas de esta canguesa, quien de viaje por La India poco después del huracán que asoló el país en 1999, decidió prestar su colaboración construyendo una escuela en Juanga en lugar de la que el viento había derribado. En aquella escuela estudian 300 niños de las aldeas próximas. El pago del personal lo asumió una ONG americana, «Asha for education», que se nutre de una hora del salario mensual de sus asociados. Neneta Herrero destinó entonces el dinero que había recaudado a construir una segunda escuela en otra comarca cercana. A toda prisa legalizó una asociación para adquirir los terrenos e iniciar el edificio. Nació Shanga Trust Orissa, que tendrá una réplica en España, ya que Neneta decidió legalizar una asociación con domicilio social en Cangas que llevará también el nombre de Shanga, palabra india que significa amigo. De 3 a 5 años La escuela se está construyendo en Pubai, una aldea de 300 habitantes. El centro acogerá niños de pueblos vecinos. Empezará con dos aulas de 45 chavales entre 3 y 5 años. A medida que pasen de curso, irá incorporando nuevos niños. La previsión es que en ocho años tenga unos 500. La asociación contratará tres profesores; dos peones que se ocuparán de la comida, el jardín y de recoger a los niños por las aldeas; un vigilante y una niñera. Es el personal que exije el Gobierno indio. El coste, al cambio, ronda los 300 euros al mes. Neneta Herrero quiere que al menos uno de los profesores sea mujer. Es un modo de reivindicar un papel para las mujeres, discriminadas «totalmente» en la India. El nombre de la escuela es una reivindiación en sí mismo, aunque a los indúes les suene un tanto extraño. Se llamará María Soliña, la canguesa contestataria condenada por la Inquisición hace casi cuatro siglos. El centro será, cuando se complete el ciclo, un edificio de dos plantas, con diez aulas, una sala de profesores y un baño. El proyecto es obra de una arquitecta técnica canguesa. Neneta Herrero estudia la posibilidad de que la asociación compre más terreno al lado de la escuela para construir una casa de acogida para niños que vivien en la calle en Puri a raíz del ciclón. La pretensión es que algunos de los comerciantes españoles que viajan anualmente a la India para comprar mercancía apadrinen a estos niños, los visiten y mantengan un contacto directo frecuente. Un tercer proyecto inmediato de Neneta Herrero es que funcione el pequeño hospital abandonado (en realidad, un consultorio) que construyó una turista italiana tras el ciclón. La asociación pagará un médico y una enfermera. La financiación procede ahora de un centenar de personas que basan su confianza en Neneta. La canguesa decidió legalizar el colectivo. Shanga mantiene la misma cuenta, en Caixanova: 0000340347. Las cuotas son de 6 o 10 euros.