Vigo y Madrid no se entienden

Miguel Á. Rodríguez VIGO

VIGO

Desde que en 1999 se comenzó a barajar la construcción del Auditorio en los terrenos de Casa Mar, hasta hoy, Vigo ha tenido cinco alcaldes, Fomento tres ministros y la Xunta, dos conselleiros de Obras Públicas. Seis años más tarde, la fórmula de uso o cesión del suelo que habrá de satisfacer por igual a la ciudad y al Gobierno central sigue siendo una incógnita. Y la negociación, una quimera. Concello y ministerio se comunican por fax, por carta y por los periódicos. Y así sucede desde hace años, en éste y en otros proyectos que la ciudad demanda con insistencia. El letargo del diálogo institucional le ha costado tiempo, ilusión y mucho dinero a los vigueses... Un cuartel y un museo en el aire Próximas en la memoria, aunque lejanas en el tiempo, figuran las conversaciones para cederle a Vigo el cuartel de Barreiro y hacer en Alcabre un Museo del Mar. Manoel Soto presentó el primer proyecto para el suelo militar de Cabral, que terminó derribando el nacionalista Castrillo casi una década más tarde. La única obra iniciada hoy es un geriátrico que construye Caixa Galicia. Del gran proyecto cultural y social del que se habló sólo hay maquetas. Con el Museo del Mar sucedió algo similar. Impulsado por Manuel Pérez, las obras estuvieron paradas durante años y acabó pagándolas la Zona Franca. Ocho años después, con el edificio ya inaugurado, el museo aún no existe y Zona Franca ya quiere desprenderse de él. El tren y las carreteras Esta ciudad consumió dos décadas para negociar una circunvalación con Fomento, no ha logrado en siete años cambiar la autovía a O Porriño y sigue tratando de de aclarar cómo y por dónde pasará el AVE sin siquiera sentarse en una mesa con el Gobierno central. Inaudito, pero cierto. Así nos va.