La división de la oposición permite al gobierno de Corina Porro sacar adelante numerosas iniciativas. En el caso de los presupuestos la clave fue la abstención de los socialistas. Minutos después fueron los nacionalistas los que aceptaron el pago de un sueldo municipal a Marta Iglesias, la primera concejala no electa de Vigo y de un concello gallego tras la entrada en vigor el año pasado de la ley de grandes ciudades. En este asunto el PSOE cambió su aceptación inicial tras los ataques recibidos del PP a cuenta de la cesión de los terrenos del auditorio. Sin embargo, su postura no fue compartida por el Bloque, con lo que Corina Porro gozó una vez más del respaldo práctico de uno de los dos grupos de la oposición (los dos votos del Partido Galeguista no llegan para inclinar la balanza). Precisamente ayer Marta Iglesias participó por primera vez en un pleno municipal tras su nombramiento por la alcaldesa la pasada semana. Iglesias se sentó en los bancos del grupo popular y podrá intervenir en las sesiones aunque no tiene derecho a voto. Según la ley de grandes ciudades Vigo podría tener hasta tres concejales no electos en su gobierno, aunque Corina Porro «de momento» no piensa nombrar más.